niña piojos

Cómo prevenir los piojos en los niños

niña piojos

Ya está aquí septiembre. Las vacaciones se han acabado y poco a poco la mayoría recupera sus rutinas habituales, como es el caso de los más pequeños, quienes durante las primeras semanas de este mes se reincorporarán a la guardería y el colegio.

Sin embargo, la vuelta al cole también trae de nuevo la presencia de unos desagradables bichitos: los piojos, unos pequeños insectos que se alojan principalmente en la cabeza de los niños entre 3 y 12 años y que se alimentan de la sangre que chupan al picar.

Tal y como señalan desde la Asociación Española de Pediatría, “se transmiten de unas personas a otras por contacto directo. Al rozarse o tocarse las cabezas, el piojo pasa de un pelo a otro con gran facilidad. También se puede trasmitir por el intercambio de peines u otros accesorios”. Un dato importante es que los piojos no saltan ni vuelan.

Aunque se considera que aparecen debido a un problema de higiene, los pediatras de atención primaria lo desmienten: En niños no es un problema de higiene, sí en adultos, por lo que el niño no debe tener miedo o vergüenza por tener piojos.

Medidas que se pueden tomar en casa

Hay niños que no presentan síntomas y se detecta en muchas ocasiones al observar el pelo. No obstante, lo más frecuente es que los pequeños se quejen de picores en la cabeza debido a que la saliva de los piojos provoca irritación en el cuero cabelludo.

Aunque la aparición es muy frecuente, las medidas que se pueden tomar para prevenir su aparición no son muy eficaces. La Asociación Española de Pediatras de Atención Primaria (Aepap) recomienda que los niños no compartan peines, gorras, gomas de pelo o prendas similares. Además, llevar el pelo recogido en una coleta favorece que no haya contagio, aunque los expertos aconsejan cortarlo o llevarlo muy corto, ya que no sólo dificulta el contagio, también facilita el tratamiento posterior.

Respecto a las sustancias repelentes, los pediatras advierten que nunca hay que aplicar un insecticida como repelente o preventivo, porque puede ser tóxico.

“Otras medidas como lavar a 60º las toallas, gorros, sábanas, cubre almohadas, etc., así como aspirar telas en contacto con la cabeza que no sean lavables y guardar objetos no lavables en una bolsa de plástico durante dos semanas (tiempo de vida de una liendre), se pueden llevar a cabo, pero no de forma obsesiva porque seguramente son innecesarias”, concluyen desde la Aepap.

Otros artículos relacionados