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Los 7 errores (con solución) más comunes en la vuelta al cole

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Cuenta atrás. Los niños están de los nervios en los días previos al comienzo de curso, no porque tengan ganas de retomar la actividad escolar, sino porque las largas vacaciones de verano han trastocado sus hábitos.

Digamos que el cuerpo y la mente de los “peques” piden “cole” a gritos o lo que es lo mismo, necesitan rutinas, horarios y disciplina.

En esta particular cuenta atrás no son poco los adultos que, en lugar de ayudar a los niños a que la vuelta al cole les resulte más llevadera y “preparatoria”, provocan con su forma de hablar y de actuar, que se les haga aún más cuesta arriba. Con la ayuda de la psicóloga infantil Silvia Álava Sordo, autora de ‘Queremos hijos felices’ y ‘Queremos que crezcan felices’, repasamos los siete errores más comunes que suelen cometer los padres en el arranque de septiembre:

1. Exprimir al máximo las vacaciones, pero no en el sentido positivo, sino mostrando demasiada laxitud con los horarios: los niños se acuestan tarde, comen a deshora y comen lo que quieren.

  • Solución: Ajustar los horarios y hábitos de forma paulatina a los que tendrán en la etapa escolar. “No sólo hablamos de los ritmos de vigilia y sueño y las comidas, sino también de aquellas tareas que habitualmente hacían solos como vestirse y que, de alguna manera, se han relajado durante las vacaciones”, explica la psicóloga.

2. Transmitir mensajes de apatía, angustia o cansancio. En estos días son comunes por parte de los padres, en cualquier tipo de conversación, frases como: “Ay, qué horror la vuelta al trabajo”, “Ya se ha acabado lo bueno” y otras expresiones que hacen que ellos se queden con el mensaje de que lo malo es el colegio y trabajar y lo bueno, las vacaciones. “Los niños nos ganan con creces en capacidad de observación. Se dan cuenta de todo lo que pasa y cuando nos oyen hablar sobre un determinado tema captan los mensajes perfectamente, aunque nos creamos que no”, explica.

  • Solución: Los mensajes relacionados con la vuelta al cole y al trabajo han de transmitirse en positivo. Serán útiles frases del tipo: “¡Qué bien que vuelvas pronto al cole porque allí te encontrarás con tus amigos de nuevo, les podrás contar lo bien que lo has pasado en verano. Podrás hacer nuevos amigos y este curso aprenderás un montón de cosas que te van a encantar!”. La experta comenta que, no se trata de transmitir “el mundo piruleta”, pero sí que es importante que todos los mensajes sean realistas, pero optimistas.

3. Dejar los preparativos escolares para última hora. A los niños les transmite mucha más seguridad y tranquililidad que los libros, el uniforme (si lo llevan), la ropa que van a necesitar y el material escolar básico esté preparado días antes del primer día de colegio.

  • Solución: Preparar con varios días de antelación lo que los niños tienen que llevar en el primer día de colegio. Llevar las cosas preparadas no sólo les da seguridad, sino que además les ayuda a que aprendan a planificarse.

4. No dejar que el niño participe en los preparativos. Eso de “Venga, ahí lo tienes todo para cuando vayas al colegio” es un gran error.

  • Solución: Es importante que el niño acompañe al adulto en alguna de las tareas que forman parte de los preparativos (no es necesario en todas, claro), por ejemplo, a recoger alguno de los libros, o a adquirir parte del material, o puede resultar útil y positivo (además de que supone pasar un “momento único” con ellos) que ayude a poner el nombre en los libros o fichas, o a que participe a la hora de forrar o proteger los libros y cuadernos.

5. No aprovechar los materiales o cosas del año pasado. Hay que mostrar a los niños que las cosas tienen un valor material y que es importantes conservarlas y cuidarlas para poder usarlas durante mucho tiempo. Aunque es cierto que en el arranque de curso se suelen comprar muchas cosas nuevas que se necesitan, otras compras son totalmente accesorias.

  • Solución: Mostrar al niño que si, por ejemplo, la mochila o el estuche están eb buen estado, no es necesario comprar otro. Darles ejemplo en ese sentido les ayuda a valorar las cosas y a entender que el dinero no crece de los árboles.

6. Recordarles los errores del pasado. “Acuérdate de la cantidad de veces que perdiste la agenda”, “Este año espero que no te castiguen tanto como el año pasado”, “Seguro que tendré que comprar este año más pantalones porque eres un desastre y siempre estás por el suelo” son auténticos mazazos para el niño.

  • Solución: Si nos vienen a la mente esos recuerdos, es importante darles la vuelta para transmitirlos en positivo, mostrando la confianza de que lo que trae este año escolar en una mejora en las capacidades, habilidades, actitudes y comportamientos del niño.

7. Llegar tarde el día de la vuelta al cole. El día en el que arranca de nuevo la etapa escolar lo ideal sería que papá o mamá (o los dos) acompañasen al pequeño al centro. En el caso de que sea posible, es importante llegar con tiempo para que el niño pueda saludar a sus amigos, saber en qué clase le ha tocado, intercambiemos saludos y comentarios con otros padres y con la profesora, si es posible. o importante llegar con tiempo, para que el niño pueda saludar a sus amigos, para que se pueda incorporar, saber en qué clase le ha tocado….

  • Solución: Al igual que en otros puntos citados anteriormente la organización y planificación es algo en lo que los adultos debemos darles ejemplo.

Y por último, pedimos a la experta un consejo extra para los padres que están más nerviosos en estos días, aquellos que llevan a sus hijos por primera vez al colegio. “En este caso es importante que cuiden el modo en el que se despiden del pequeño cuando lo dejan en el colegio. Sabemos que cuesta separarse de él, pero es mejor que le lleven de la mano, en lugar de en brazos, que saluden a la profesora con alegría y tranquilidad y que hagan lo más corta posible la despedida. Los padres suelen tener mucha más angustia ese día que los niños. Deben trabajar su rostro, sus gestos y sus palabras para evitar transmitirles angustia o tristeza. Los niños confían en sus padres y si les ven tristes interpretarán que el lugar en el que les dejan no es lo mejor para ellos”, explica.

 

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sueño en los niños

«Acostar a un niño cuando no tiene sueño es posible. Conseguir que se duerma es otra cosa»

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Volver a las rutinas puede convertirse en una tarea dura, según explica en esta entrevista el pediatra Jesús Garrido, autor del libro «Crianza respetuosa»

Volver a la rutina después de un periodo de más de dos meses de desconexión escolar puede convertirse en una tarea dura. Ajustarse a los horarios, sobre todo lograr que los niños se acuesten pronto y madruguen, es a veces una tarea que puede terminar en conflicto porque los menores se resisten a dejar de jugar para acostarse. Pero no todo está perdido, según explica en esta entrevista el pediatra Jesús Garrido, autor del libro «Crianza respetuosa».

–¿Cómo lograr que se vayan a la cama antes? Consejos para padres desesperados.

–Tras las vacaciones cambiamos el ritmo de repente. La clave no es tanto la hora de acostarse como la de levantarse. Han estado levantándose seguramente más tarde de lo que hacen durante el curso. Al estar sujetos a un horario escolar tienen que levantarse sí o sí a una hora determinada. Como en verano hay margen para que se levanten más tarde, y las horas que cada niño necesita dormir son las que son, esto suele llevar a que también se acuesten más tarde. Es normal también que esto ocurra en verano cuando los días son más largos, porque lo que regula nuestro ciclo de sueño-actividad es la luz. Cuando la iluminación se reduce es cuando nuestro cuerpo libera un pico de melatonina que nos induce a dormir.

Llega el curso y los niños tendrán que levantarse antes. Lo que de entrada significa perder horas de sueño si no se acuestan antes. Acostar a un niño cuando no tiene sueño es posible. Conseguir que se duerma es otra cosa. No recomiendo prolongar las rutinas de sueño en el dormitorio porque pueden dar un resultado contrario. Dificultar que se duerman cada noche. Es mejor no llevar al niño a dormir hasta que claramente tenga sueño.

Es importante que conforme se acerque la hora en la que tenemos como objetivo que se duerman evitemos ciertos estímulos que pueden activarles e impedir que lo hagan como son los juegos que les ponen nerviosos, la televisión, el móvil y tablet. Los dispositivos electrónicos, aparte de activarles y hacerles desear seguir despiertos, tienen una luz similar a la solar que hace que se trastoque la secreción de melatonina, retrasando la necesidad de dormir.

–¿Es necesario empezar a acostarles antes con antelación al día de comienzo del colegio a acostarles antes?

–Con antelación al comienzo del colegio podemos hacer cosas para que resulte más fácil su adaptación. Pero no empezaría por acostarles antes, sino por despertarles más temprano. La razón es que lograr que se duerman cuando no tienen sueño es difícil y para lograrlo tendemos a empeorar el ritual de sueño, complicándolo.

Es mucho más fácil despertar antes al niño y ofrecerle juego por la mañana, que intentar que se duerma cuando no está suficientemente cansado. Si bajamos progresivamente la hora de despertarse por la mañana desde su hora vacacional a la hora a la que tendrá que hacerlo al ir al colegio, se sentirá más cansado por la noche a una hora más temprana. Si a eso unimos evitar estímulos como los dichos antes cada vez desde una hora anterior se dormirán antes de forma espontánea.

–¿Es normal que estén más cansados al principio de la vuelta al cole?

–Sí. En el colegio tienen un nivel de actividad superior al de las vacaciones, igual que los padres lo tenemos cuando trabajamos. Pasar del ocio al trabajo siempre supone un esfuerzo y aunque en el sueño logremos una adaptación planificada, los primeros días estarán más cansados.

–¿Cuánto suelen tardar en coger la rutina de sueño?

–Depende de cada uno. Y en esto influyen muchas cosas a parte del nivel de actividad o las horas de descanso. Un niño bien adaptado al colegio y con buena relación con sus compañeros tendrá mucha más facilidad para coger el ritmo. Uno que sufra por ir al colegio puede empeorar seriamente su descanso por el estrés que le supone y no llegar a adaptarse, sino que empeore conforme avanza el curso.

–¿Qué importancia tiene dormir bien en el rendimiento académico?

–Es clarísima la relación entre descanso y rendimiento intelectual. Dormir poco (o en exceso) empeora el rendimiento intelectual, sin lugar a dudas. Pero, además, tiene repercusiones en la salud general. Una falta de sueño puede afectar a casi todos los campos de la salud: metabolismo, sistema defensivo… Por tanto, mantener una buena calidad de sueño es uno de los pilares esenciales de la salud a todas las edades. Pero, además, influye de forma esencial en el crecimiento, ya que la secreción de la hormona de crecimiento depende directamente de la cantidad y calidad del sueño de un niño

–¿Cuántas horas es aconsejable que duerman según edades?

–Siempre huyo de estas cifras. Conocerlas es casi peor que ignorarlas. Porque pueden generar problemas. Estas cifras son sólo medias estadísticas. No es bueno ni malo ajustarse a ellas. Ningún ser humano duerme exactamente las mismas horas cada día. Hay personas que necesitan dormir más y otras menos. Aunque esto varía habitualmente con la edad no es algo que dependa sólo de este factor.

Cuando nos preocupa el tiempo que alguien duerme debemos mirar más los resultados que las cifras. En un niño concreto, si le damos la oportunidad de dormir libremente, si ninguna molestia o dolor se lo impide, si no le ofrecemos estímulos que le incentive a no descansar, consideramos que duerme lo que necesita si está bien.

Si está cansado durante el día, irritable, con dificultad para concentrarse… Son signos de que tiene una carencia de sueño. Y si esto ocurre un día tras otro debemos repasar lo anterior: ¿le estamos impidiendo dormir cuando tiene sueño?, ¿tiene alguna molestia o dolor que le impide descansar adecuadamente?, ¿estamos ofreciéndole estímulos que le lleven a mantenerse despierto cuando él dormiría si estuviese más tranquilo?

Si la respuesta en todos los casos es «no» y el niño está bien, es que duerme lo que necesita, aunque no coincida con las estadísticas. Intentar aumentar esas horas de sueño acostándolo a la fuerza suele empeorar la situación, ya que desarrollamos estrategias que hacen para el niño algo desagradable del momento de dormir o complican el ritual de sueño.

Fuente: http://www.abc.es/familia/vida-sana/abci-acostar-cama-antes-201609060038_noticia.html

vuelta a la rutina

Vuelta a la rutina con actitud positiva

vuelta a la rutina

Llega septiembre y con él, la vuelta a la rutina. El ser humano organiza su vida en torno a unos hábitos, en mayor o menor medida establecidos. Las vacaciones rompen esta repetición de hábitos, dotándonos de la libertad para tomar decisiones fuera de nuestro habitual marco de actuación.  De ahí que nos encontremos con un reto en septiembre: pasar de la libertad vacacional a la rutina.

Para hacer menos dura la vuelta de las vacaciones, 2 o 3 días antes del comienzo del curso, conviene incorporar unos hábitos que, con actitud positiva, permitan progresivamente adaptarnos nuevamente a la rutina. Para los más pequeños de la casa, esta situación puede ser más difícil y requiere de un mayor apoyo y empatía por parte de su entorno. Es necesario que los adultos, modelos a seguir de los más pequeños, transmitan tranquilidad y normalidad ante esta realidad tan común a todos.

Comunicación entre padres e hijos

Con el fin de evitar la frustración, es aconsejable expresar los sentimientos y compartir con la familia la negativa ante el inminente fin de las vacaciones.

  • Los padres deben escuchar a sus hijos para así poder entenderles y empatizar, construyendo una relación de confianza.
  • Comunicación bidireccional. Los niños pueden sentirse incómodos ante la llegada del curso, pero el resto de la familia también ante el trabajo. Tanto para unos como para otros, hablar va a permitir relativizar el “problema” y ver el lado positivo.

Mantener un equilibrio emocional

Con una actitud positiva, la vuelta se hará más suave.

  • Hacer partícipes a los niños de la preparación del nuevo curso. Comprar los libros, forrar cuadernos, actualizar y etiquetar el material escolar… estas actividades pueden ser divertidas cuando padres e hijos las hacen conjuntamente. Hacer partícipes a los pequeños de la preparación del curso escolar les permitirá adquirir el entusiasmo por comenzar el curso, reencontrarse con sus compañeros y seguir aprendiendo.
  • Nuevos retos. Es preferible aprovechar este momento para establecer metas, rutinas saludables, propósitos personales y profesionales en vez de lamentar el final de las vacaciones. Esta “ambición” positiva dota de la fuerza interior necesaria para iniciar una etapa llena de oportunidades que están por llegar.

No olvidar una alimentación saludable

  • Un desayuno equilibrado proporciona un reparto armónico de las calorías y nutrientes a lo largo del día. Para afrontar positiva y energéticamente los días, niños y adultos deben tomarse su tiempo para realizar un desayuno completo y saludable.
  • Después de los excesos en verano conviene acostumbrar de nuevo al cuerpo a una alimentación saludable, sin saltarse las comidas y combinándola con ejercicio físico.

Volver a los horarios

  • Al igual que los adultos, los niños necesitan un periodo prudencial de adaptación, sin aceleraciones, para poder tranquilamente asimilar de nuevo la rutina, tanto a la hora de irse a dormir como de levantarse. Para ello, 2 o 3 días antes de comenzar las clases, es conveniente empezar a adaptar los horarios.

Estilo de vida activo

  • Es necesario preparar el cuerpo para el ejercicio físico, una práctica que debería extenderse a lo largo del año para mantener un estilo de vida activo.
  • Las actividades extraescolares, una o dos veces por semana, permitirán a los niños familiarizarse y disfrutar de la rutina, si además las centramos en deporte, les ayudarán a mantenerse activos.

La vuelta de las vacaciones será más sencilla si se establecen unas pautas de estilo de vida saludable, consiguiendo un equilibrio corporal y mental para comenzar con optimismo una etapa colmada de nuevas oportunidades.

 

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cerebro e intestino

Cerebro e intestino: Aspectos psicológicos en los trastornos funcionales digestivos (Parte IV)

cerebro e intestino

 

María Pérez Esteban/ Mayo 2016
El siguiente artículo habla de los aspectos psicológicos en los trastornos funcionales digestivos. La manera de enfocar nuestra vida, la conducta, los pensamientos y emociones repercute en nuestra salud, especialmente en lo considerado para muchos nuestro “segundo cerebro”. Hay una estrecha relación entre nuestro aparato digestivo y nuestra mente, que va desde la parte fisiológica con el nervio vago como hilo conductor entre nuestro cerebro y nuestro intestino hasta el asombroso parecido estructural entre un proceso y otro. Es necesaria una colaboración entre los profesionales de la medicina y de la psicología con el objetivo de ayudar a los pacientes en la mejoría y/o curación de estas patologías. Lo que no podemos ignorar por más tiempo es que no solo somos un conjunto de órganos con una fisiología particular; somos seres racionales y sobre todo somos seres emocionales, todo se relaciona y se influye. Es necesario por tanto atender otros aspectos de la vida del paciente para llevar a cabo los tratamientos más adecuados para que tengan una vida más sana y plena.
Palabras clave: Cerebro, Intestino, nervio vago, digestión, expulsión, hambre emocional, emociones básicas, niveles de intervención, áreas vitales, dietas, intolerancias alimentarias, colaboración profesional.
EL CÍRCULO VICIOSO. CONEXIÓN ENTRE LOS PROBLEMAS DIGESTIVOS Y PSICOLÓGICOS (PARTE 4)
He observado en pacientes que tras pasar determinadas experiencias traumáticas o épocas en la vida en los que la persona ha sufrido enormemente y ha seguido hacía delante sin detenerse “echándose todo encima”, cuando parece que está más tranquilo aparece un problema de salud, alergia o actualmente las famosas intolerancias alimentarias. Nuestro estilo de vida actual, la alimentación, la contaminación, el estrés, el sedentarismo, cómo gestionamos nuestros conflictos y emociones…etc. con todo esto al final acabamos “machacando” nuestro sistema inmune y lo que en principio no representaba ningún peligro se convierte en un enemigo a evitar. En países subdesarrollados como África o determinados países de Iberoamérica, aunque tienen otras problemáticas bastante graves, no están desarrollando las patologías intestinales que están floreciendo cada vez más fuerte en los países del llamado primer mundo. Hace 50 años era impensable encontrar en un supermercado o en la carta de un restaurante alimentos sin lactosa, sin gluten, sin trazos de frutos secos, sin azúcar, aproteicos, etc.…, no hay que olvidar que los alimentos prohibidos ya empezaron en la antigüedad por cuestiones religiosas: cerdo, vaca…,etc. Ahora sumamos cuestiones morales: los que no comen pescado, carne, nada procedente de un animal a cuestiones caprichosas: esto no me gusta, esto si , y el mundo de las dietas; desde el gran universo infinito de las dietas para adelgazar, a las nuevas incorporaciones para depurar, tonificar, anti-edad, anti-oxidantes, anti-flacidez, anti…, y me paro porque no quiero que este artículo se convierta en un libro del tamaño de “Guerra y paz”.
Comer ha pasado de ser una necesidad básica de supervivencia a convertirse en un hobby: “vamos a probar un sitio nuevo” y además en un quebradero de cabeza: “yo no puedo/quiero comer….”
No soy una persona que suela hacer comidas en mi casa porque me gusta más degustar que cocinar, pero recuerdo una de las veces que (sacando mi lado obsesivo) mandé un email para que los invitados me dijeran lo que no podían comer por ser alérgicos o sentarles mal, o simplemente lo que no les gustaba y la combinación final para adaptarme a todas las necesidades me resultó algo complicada.
Es paradójico que en nuestra sobrealimentada sociedad donde tiramos comida todos los días, tengamos cada vez más restricciones dietéticas por cuestiones médicas, intolerancia o hipersensibilidad a ciertos nutrientes, abandonando tristemente cada vez más el poder de ser omnívoros a convertirnos en “alérgicomnívoros”.
Esto sumado a las crecientes modas, neurosis u obsesiones alimentarias; ahora solo alimentos de color rojo (no es un viva el comunismo) ahora solo alimentos verdes (esto tampoco es un manifiesto de Greenpeace) ahora solo proteínas para el músculo o para adelgazar, ahora el trigo “ huele azufre ” convirtiéndose en el nuevo diablo, ahora solo alimentos para el Ying ahora solo para el Yang, ahora solo aquello que se cultiva en el Himalaya, que digo yo que viviendo en España ¿no hay algo más complicado o lejos de recolectar? Todo esto nos está convirtiendo en una especie de “neuroticomnívoros”, por ejemplo nos encontramos con personas cultas, inteligentes, con sentido común, que durante una semana han estado tomando solamente un líquido viscoso llamado “jarabe de arce” para… ¿Para qué realmente lo han hecho? ¿Para qué hacemos algunas de estas cosas, incluida yo misma?
Alguien puede argumentar muchas cosas, pero ¿no está la parte emocional en todo esto? Lo que está claro es que todo el tema relacionado con ingesta de alimentos es un negocio que funciona, y funciona muy bien porque nos engancha de múltiples maneras.
Con las herramientas anteriores podemos ampliar la visión para comprender determinados problemas digestivos donde no hay una causa orgánica y que tras diversos tratamientos no hay una mejoría, quizás sea necesario hacer un escáner de la vida de la persona y empezar a tratar otro tipo de áreas, conductas, pensamientos, emociones que tal vez estén bloqueando su mejoría o en el mejor de los casos sea una llamada de atención sobre algo que no está funcionado bien. Yo no entro en el origen ni en la causa. Evidentemente la gastritis es un problema físico (se tiene o no se tiene). Pero la manera de sufrirla y los síntomas que provoca sí tienen un claro componente psicológico, son ejemplos de patología psicosomática. La ansiedad, el estrés, la depresión, en definitiva la manera del paciente de llevarla aumentan la secreción ácida gástrica, exacerbando los síntomas digestivos, los cuales contribuyen a aumentar la ansiedad y el estrés del sujeto, conduciendo a su depresión y cerrando el círculo vicioso.
En terapia cuando hago psicoeducación o trabajo determinados problemas del paciente, escojo ejemplos de la vida cotidiana o eventos que en principio no tienen relación con el tema, pero que sirven de anclaje para recordarnos un mensaje. Con esto quiero desvelar que los anteriores comentarios (entre otros) sobre Leonardo Di Caprio en Titanic, no obedecen exclusivamente a una espontaneidad impulsiva y sin falta de control que puede resultar graciosa para algunos o falta de seriedad para otros, aporta además un anclaje para recordar la información del esquema de los cinco niveles. Uso mucho las metáforas para explicarle a un paciente porqué le suceden determinadas cosas, a mi siempre me han servido para comprender y recordar mejor los conceptos. En la que presento a continuación no estoy segura de llamarla metáfora porque el proceso es tan similar que no se si es casual porque nuestra naturaleza así se hizo o poniéndome mas mística quizás ésta nos ha querido lanzar un mensaje para entender mejor la relación de uno con la ayuda del otro.
Para explicar como funciona nuestra psique voy a utilizar como metáfora el proceso digestivo. Cuando ingerimos un alimento primero lo masticamos y tragamos, una vez hecho esto la primera fase es la llegada al estómago donde los jugos y el ácido del propio estómago lo transforman en papilla para así poder pasar al duodeno y entrar en el intestino delgado. Es necesario tratar esa papilla con la bilis y el jugo pancreático que se vierten en el interior del intestino para que la disuelvan en grasa, hidratos, proteínas y azúcar necesarios para vivir. Gracias a esto los alimentos se convierten en absorbibles, filtrándose a través de la pared del intestino y llegando a la sangre. En la alimentación casi todo es absorbible, útil y necesario para
nuestra nutrición. Sin embargo el esqueleto de los alimentos (celulosa y compuestos derivados) no se puede absorber, alimentos por ejemplo que contienen fibra no absorbible.
Por un lado tenemos esta parte no absorbible que llamamos desechos, aunque el nombre no suene muy agradable son muy importantes para el proceso, por otro lado tenemos los movimientos del intestino, señales que recibe y que le hacen, o bien trabajar y contraerse o bien descansar y relajarse, lo que vimos anteriormente con el sistema simpático y parasimpático; por supuesto que en el equilibrio entre las dos señales estaría la actividad normal. Estos desechos junto con los movimientos intestinales, permiten llegar hasta el final del proceso para llevar a cabo la tarea de expulsión.
Todos hemos sufrido en algún momento las graves consecuencias de no expulsar los desechos, sin obviar que para muchas personas puede ser un riesgo de salud. En lo que expulsamos no solo están estos desechos de los alimentos, hay también bacterias que habitan en el colón y el recto, y células muertas de las paredes del tubo digestivo que se descaman y renuevan continuamente. Es por tanto un proceso de regeneración interior.
Con este proceso en nuestra mente cruzamos una vez más el puente dejando la parte fisiológica y llegado a la parte psicológica. Cuando nos pasa algo o tenemos una vivencia con alguien, la información consciente (todo aquello que recordamos o que estamos viviendo), sería todos los alimentos que absorbemos, siempre teniendo en cuenta nuestros propios filtros: cada uno tiene su propia bilis y su jugo pancreático diferente al de los demás. Sin embargo en cada vivencia o relación con alguien, existe una parte no absorbible por nuestra bilis y jugo pancreático, es la parte insconsciente; esta parte es necesaria en todo el proceso, pero en algún momento hay que sacarla a la luz y expulsarla de nuestro interior. Si acumulamos mucho desecho acabará bloqueándonos e impidiendo también que entren cosas nuevas. Si un día expulsamos todo de repente sin filtro, nos debilita y perdemos también minerales y nutrientes importantes.
Hemos aprendido cuando no hacer o decir determinadas cosas en público, hemos aprendido afortunadamente a controlar nuestras “expulsiones” para los momentos y lugares adecuados. Sin embargo esto es relativo, hay personas que tienen una mayor retención que otras.
Hay veces que se nos escapan comentarios o hacemos cosas de las que luego nos arrepentimos porque no queríamos sacarlas a la luz; por ejemplo los “lapsus linguales” aquellos comentarios o palabras que nos ponen en grandes aprietos y que nos hacen desear ser un avestruz y esconder la cabeza. Volviendo al segundo cerebro a veces en nuestro interior hay una batalla entre nuestras propias bacterias, alimentos con parte no absorbible que no digerimos bien, acumulación de desechos de varios días y aparecen muchos gases con sus consabidas
molestias, y aunque no queramos se nos escapan o nos cuesta mucho controlarlos; en el plano psicológico serían los lapsus linguales, los sueños, los comentarios inapropiados. Hay gente que tiene más gases que otros, pero ¿qué ocurre en todos los casos?, que huelen mal, que nadie quiere estar presente cuando alguien ha cometido esa imprudencia y que el protagonista exceptuando que lo haya querido hacer a propósito solo para contaminar a su entorno, se siente avergonzado.
Razones de este desequilibrio hay muchas y muchos factores, principalmente no alimentarse bien o no llevar a cabo una expulsión regular de ese proceso de regeneración interior donde sacamos lo que ya no necesitamos y nos quedamos con aquello que es esencial para vivir.
Cuando nos alimentamos muy mal y se han acumulado una serie de bacterias es necesario un cambio en la dieta, otras veces tragamos demasiado y se produce un sobrepeso donde nos resulta muy complicado movernos, relacionarnos y esto además nos engancha a seguir tragando. Otras veces por el contrario no nos alimentamos suficiente, vivimos sin apenas energía para nosotros, anestesiando nuestro primer grito de supervivencia al nacer: el hambre, la llamada al alimento.
Como en todo el equilibrio, “el trabajo diario” es lo que hace que funcionemos adecuadamente.
En todas las patologías o problemas cuando solos no podemos hacer frente a un cambio en la dieta , porque hay alimentos que no podemos dejar de consumir, no tenemos fuerza de voluntad para evitar ciertas cosas, por mucho que lo intentamos no conseguimos expulsar de nuestra vida los desechos, no tenemos ya ni ganas de comer, lo mejor es buscar ayuda, siempre habrá un profesional que nos ayude a cambiar esa dieta, impedir atracones o recuperar otra vez el deseo de disfrutar de una buena “comida” y olvidar para siempre aquella que nos sentó tan mal.
No creo en la exclusividad sobre la causalidad de las enfermedades, ni que las patologías en el ser humano se deban a una única respuesta, aún así quiero manifestar que por encima de todo siempre que haya cualquier trastorno digestivo la primera línea de intervención es médica, hay que descartar cualquier patología, realizar las pruebas pertinentes y llevar a cabo el tratamiento que el médico considere más adecuado, la medicina ha salvado muchas vidas y afortunadamente lo seguirá haciendo. Además, paralelamente creo en la colaboración y cuanto más estrecha, amigable y cercana mayor será el beneficio para el paciente. Los egos solitarios llevan a una dieta muy pobre para el paciente.
Al final se trata de un objetivo común: ayudar a las personas para que puedan disfrutar de su vida de una manera sana y adecuada; la visión holística y la colaboración entre profesionales en
cualquier campo de la salud solo puede traer beneficios al paciente que sufre de una patología. La frase La unión hace la fuerza siempre tuvo razón y en patologías digestivas donde esa unión es desde física gracias al nervio vago hasta estructural, el asombroso parecido en los procesos del funcionamiento de nuestra psique con el “segundo cerebro” el proceso de la digestión, hace que sea muy complicado que un tratamiento sea efectivo sin tener en cuenta el otro lado del puente.
Como dije anteriormente lo que no podemos ignorar por más tiempo es que no sólo somos un conjunto de órganos con una fisiología particular, somos seres racionales y somos sobre todo seres emocionales, todo se relaciona, se mezcla, se influye y es necesario abrir la mente para tener la foto completa de la vida de una persona. Por último quiero añadir a la íntima relación que existe entre nuestro aparato digestivo y nuestro cerebro que, aunque “el experto” en cuestión siempre tendrá mi admiración y cariño por su carrera deportiva (aquí me verán el plumero en cuestiones futbolísticas), siento contradecir a Iker Casillas, en mi larga trayectoria tras haber probado muchas, confirmo que las mejores rosquillas del mundo las sigue haciendo mi abuela .
CONCLUSIONES FINALES
Existe una estrecha relación entre la parte psicológica: conducta, pensamientos, sentimientos y emociones con nuestro aparato digestivo. Existe una interacción. Cuando no gestionamos bien una parte la otra se ve afectada y viceversa.
Nuestro aparato digestivo tiene una comunicación constante con nuestra mente a través del nervio vago, contiene más de 100 millones de neuronas. En él se produce serotonina, dopamina y hay una alta implicación del sistema de secreción de opiáceos durante la ingesta, se le renombra “nuestro segundo cerebro”.
Es frecuente la presencia de trastornos psicológicos en determinados problemas digestivos. Gran parte de nuestras emociones están influenciadas por el sistema nervioso digestivo.
No sólo somos seres racionales, somos también seres emocionales porque nuestro cerebro está programado para reaccionar siempre con una respuesta emocional y es imprescindible tenerlo en cuenta en los trastornos funcionales digestivos.
El modo en que un paciente gestiona psicológicamente su trastorno digestivo puede convertirse en un círculo vicioso que se retroalimenta. La ansiedad, depresión, su estilo de vida, aumentan los síntomas de la enfermedad digestiva.
Contar con herramientas como el esquema de los cinco niveles de intervención o las cinco áreas vitales, ayuda a tener una visión mas completa de la problemática de un paciente. Considerar el factor psicológico es importante cuando los tratamientos convencionales y sintomáticos no aportan una mejoría significativa y es necesaria la intervención en otros niveles psicológicos.
La colaboración entre los distintos profesionales en estas patologías conllevará un mayor beneficio para el paciente.
Bibliografía:

 www.rae.es  http://www.medicaldaily.com/human-brain-hardwired-acts-kindness-vagus-nerve- activated-during-empathy-313020  http://www.psicol.unam.mx/profesionales/psiclinica/iem/pdf/la_teoria_polivagal.pdf  Oliveros Calvo E https://www.youtube.com/watch?v=8O7a0enj7dE . El cerebro intestinal: psicogastroenterología.. Psiquiatra Madrid  http://www.scientificamerican.com/article/gut-second-brain/  http://www.medicalnewstoday.com/articles/291259.php  http://www.lavidalucida.com/que-hace-la-serotonina-en-nuestro-cuerpo.html  Simon V, “La Compasión: El Corazón Del Mindfulness” 2015. Sello Editorial.  L.Hay L, “Sana tu cuerpo” 1992. Editorial Urano.  Schnake S. A, “Presencia y actualidad del enfoque gestáltico holístico de la enfermedad”. Conferencia en AGBA. Agosto 2005.  Rolf E, “La Medicina Del Alma: El Código Secreto Del Cuerpo. El Corazón De La Sanación”. 2015 Planeta.  Álvarez Sánchez A,“Pacientes con dispepsia funcional: ¿Cómo podríamos manejarlos mejor?” Septiembre 2012. www.vademecum.es  Devesa JM, “Doctor, estoy estreñida… Unas historias que contar, Mitos y Realidades” 2014. Editorial ACCI (Asociación Cultural y Científica Iberoamericana)  Instituto Galene. Módulo 8: Los 5 niveles de Intervención. Relación Terapéutica y Técnicas Básicas. Apuntes del Master en Psicoterapia Humanista Integrativa/ Counselling 2011/2013.  Schnake S. A, “Diferencia entre Enfoque Holístico y lo Psicosomático.” Centro Anchimalen Manao, Chiloe  Schnake S. A, “Enfoque Holístico de la Salud y la Enfermedad.” Centro Anchimalen 2007 Manao, Chiloe
 Schnake S. A, “La vos del Síntoma: del discurso médico al discurso organísmico”. 2004. Cuatro Vientos.

cerebro e intestino

Cerebro e intestino: Aspectos psicológicos en los trastornos funcionales digestivos (Parte I)

cerebro e intestino

María Pérez Esteban/ Mayo 2016
El siguiente artículo habla de los aspectos psicológicos en los trastornos funcionales digestivos. La manera de enfocar nuestra vida, la conducta, los pensamientos y emociones repercute en nuestra salud, especialmente en lo considerado para muchos nuestro “segundo cerebro”. Hay una estrecha relación entre nuestro aparato digestivo y nuestra mente, que va desde la parte fisiológica con el nervio vago como hilo conductor entre nuestro cerebro y nuestro intestino hasta el asombroso parecido estructural entre un proceso y otro. Es un escenaria una colaboración entre los profesionales de la medicina y de la psicología con el objetivo de ayudar a los pacientes en la mejoría y/o curación de estas patologías. Lo que no podemos ignorar por más tiempo es que no solo somos un conjunto de órganos con una fisiología particular; somos seres racionales y sobre todo somos seres emocionales, todo se relaciona y se influye. Es necesario por tanto atender otros aspectos de la vida del paciente para llevar a cabo los tratamientos más adecuados para que tengan una vida más sana y plena.
Palabras clave: Cerebro, Intestino, nervio vago, digestión, expulsión, hambre emocional, emociones básicas, niveles de intervención, áreas vitales, dietas, intolerancias alimentarias, colaboración profesional.
UN PUENTE ENTRE LA MEDICINA Y LA PSICOLOGÍA (PARTE 1)
Según la R.A.E ¿Qué entendemos por Medicina, Fisiología y Psicología? Medicina: Conjunto de conocimientos y técnicas aplicados a la predicción, prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades humanas y, en su caso, a la rehabilitación de las secuelas que puedan producir. Fisiología: Ciencia que tiene por objeto el estudio de las funciones de los seres orgánicos. Psicología: 1. f. Parte de la filosofía que trata del alma, sus facultades y operaciones. 2. f. Ciencia o estudio de la mente y de la conducta en personas o animales.
3. f. Manera de sentir de un individuo o de una colectividad. 4. f. Capacidad para conocer y comprender la psicología de una persona. 5. f. Síntesis de los caracteres espirituales y morales de un pueblo o de una nación.
Para introducir los aspectos psicológicos en los trastornos funcionales digestivos voy a construir un puente simbólico, partiendo de la medicina, concretamente de la parte fisiológica (todo aquello que se puede ver y tocar); para unirla a mi parte, la psicología (conducta, pensamientos, sentimientos, emociones) que excepto la conducta que es lo único que vemos y representa la punta del “iceberg humano”, el resto no lo podemos ver ni tocar. Sin embargo existe una relación entre todo esto con nuestro aparato digestivo. Cuando no gestionamos bien nuestras emociones, sentimientos, pensamientos o conducta nuestro aparato digestivo se ve afectado y viceversa.
Vamos a recordar brevemente como funciona nuestra parte fisiológica. En una situación que percibimos de calma o en estado de tranquilidad, se activa nuestro sistema parasimpático a través del neurotransmisor la acetilcolina y se ponen en marcha diversas funciones: se reduce el latido cardíaco, se estimula la actividad digestiva, se relaja el recto, se contrae la vejiga, entre otras funciones. Cuando por el contrario percibimos una situación como amenazante o de alerta, a través del neurotransmisor la adrenalina se ponen en marcha otras funciones como: el aceleramiento del pulso cardíaco, la inhibición de la actividad digestiva o la contracción del recto.
Visualizando el organigrama de nuestro cuerpo tenemos al departamento de mayor poder, el sistema nervioso central, enviando órdenes a otros subdepartamentos como nuestro sistema parasimpático, sistema simpático y nuestro sistema nervioso entérico.
Esta comunicación es posible (entre otros mensajeros) a través del nervio vago, éste sería como la línea de metro más importante, aquella que conecta y pasa por los lugares más emblemáticos: Corazón, Bronquios, Estómago, Esófago, Intestino, Páncreas e Hígado.
Centrándonos en nuestro departamento en cuestión ¿Quienes trabajan en nuestro sistema nervioso entérico? Un conjunto de estructuras nerviosas que se encuentran en el aparato gastro-intestinal y en los órganos anexos como el hígado y el páncreas. Parece ser que en las últimas revisiones de empresa, este departamento anteriormente sin mucho reconocimiento o prestigio, se está convirtiendo en uno de los más importantes, empezando con el renombre de nuestro “ segundo cerebro ” ¿Por qué este cambio de prestigio? Anteriormente se pensaba que nuestro principal comunicador, el nervio vago, llevaba información desde el principal departamento aquel situado en el ático, hasta nuestro departamento en cuestión: el sistema nervioso entérico situado en un corriente tercer piso. Ahora bien, contrariamente a lo que se
creía, el 90% de las fibras que contiene el nervio vago llevan información desde el intestino hasta el cerebro, es decir, sigue un camino inverso. El nervio vago no baja solamente los escalones a llevar órdenes al “segundo cerebro” (sistema nervioso entérico), sino que los sube para enviar información muy relevante al principal departamento del ático: el sistema nervioso central.
Entre las principales tareas informativas del nervio vago nos encontramos con que: regula el latido del corazón, hace que podamos relajarnos después de un estado de alteración, controla los movimiento de los músculos, regula la respiración de la persona, mantiene el tracto digestivo en funcionamiento enviando información hacia el cerebro sobre el estado de la digestión para la realización óptima de la misma, y aumenta las funciones inmunitarias y antiinflamatorias; en el intestino tenemos el mayor número de células del sistema inmunitario, por eso la activación de este nervio es tan importante para aumentarlas.
Tenemos una comunicación constante entre nuestro aparato digestivo y nuestro cerebro, y no solo es unidireccional sino que se da en ambas direcciones.
Al otro lado del puente, en la parte de la psicología encontramos numerosos estudios que hablan del nervio vago como el nervio de la compasión.
Según Dacher Keltner, psicólogo de la Universidad de Berkely en California, el cerebro humano está programado para que seamos amables, ¿por qué algunos son amables y otros desagradables? La compasión ya la mencionaba Charles Darwin en El descenso del hombre donde relata que está profundamente arraigada en nuestra psique, concretamente en nuestro sistema nervioso. “Las comunidades que tienen los miembros mas compasivos prosperarán y criarán el mayor número de crías “, dice Keltner.
En un estudio de 2010 publicado en la revista Psychological Bulletin, Keltner y sus colegas encontraron que eligiendo al azar imágenes de un sufrimiento prototípico masivo se desencadenaban poderosas reacciones de compasión en los sujetos del experimento, encendiendo la parte gris periaqueductal del cerebro y activando el nervio vago, el mayor conjunto de nervios en el sistema nervioso humano. Esto es muy común en los mamíferos, cuando cuidan y sienten compasión.
No podemos olvidar la aportación de Stephen W. Porges, autor de la Teoría Polyvagal que enfatiza la importancia de las aferencias del nervio vago en la regulación entre cerebro, corazón y estado visceral.
Por último mencionar a Nancy Eisenberg psicóloga de la Universidad de Arizona que ha encontrado que los niños con una línea base de alta actividad en el nervio vago, son más cooperativos y propensos a dar que los otros niños con menor actividad de este nervio.
Parece ser que si nos quedamos mirando solo un lado del puente nos encontramos con actividades distintas a priori y de distintos campos, pero si nos elevamos y aumentamos la visión teniendo en cuenta ambos lados, encontramos que son llevadas a cabo por los mismos protagonistas, en los mismos lugares, y con esta visión desde el cielo más completa resulta más irrespetuoso separarlos.

Lleva una vida saludable para combatir el estrés

Lleva una vida saludable para combatir el estrés

Lleva una vida saludable para combatir el estrés

Los retos personales y profesionales le dan interés a la vida, sin embargo, han de ser retos accesibles que no generen un exceso de ansiedad. Hay que llevar un estilo de vida saludable sabiendo gestionar el estrés de forma positiva.

Cada vez son más los españoles que afirman sufrir estrés o ansiedad, ya sea laboral, educativa, del hogar, familiar o por otros motivos.

El estrés es un mecanismo del cuerpo para activarnos frente a algún peligro. En el mundo en el que vivimos, este estado está visto como una respuesta negativa y contraproducente. Sin embargo, se ha encontrado que puede ser un beneficio potencial ya que, según los especialistas, los trabajadores estresados pueden presentar un mayor rendimiento y una mayor eficacia.

El estrés o la ansiedad es diferente para cada una de las personas. Lo que resulta estresante para algunos, puede no serlo para otros. Puede ser beneficioso o perjudicial, la cuestión en realidad es cómo gestionarlo. Manejar el estrés puede hacernos productivos y felices, y al mismo tiempo, si esta descontrolado, puede dañarnos.

Por ello, no existen técnicas eficaces universales para reducir la ansiedad diaria acumulada, pero poner en práctica algunas herramientas saludables para aliviar el estrés puede devolver la paz al día a día.

Muévete ¡Haz ejercicio!

Lleva un estilo de vida saludable y practica ejercicio físico. Cualquier forma de actividad física puede servir para aliviar el estrés y aumentar la sensación de bienestar.

No se trata de ser un atleta o estar en forma, según un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard , hay que hacer al menos 30-40 minutos de ejercicio moderado y 15-20 minutos de ejercicio vigoroso al día para llevar una vida saludable y hacer frente al estrés.

Prueba con yoga o pilates

Practicar pilates o yoga puede ayudar a combatir el estrés y la ansiedad. A través de técnicas posturales y ejercicios de respiración, aumentan la concentración y aportan disciplina física y mental para conseguir paz en mente y cuerpo. De esta forma, contribuye a afrontar los conflictos de una forma relajada y reflexionada, ayudando a liberarse del estrés.

Sal de vacaciones

Las vacaciones son necesarias para combatir el estrés, decir adiós a la rutina por unos días y disfrutar de un tiempo de descanso, desconexión y relax.

Ríete más

Un buen sentido del humor no cura enfermedades, pero ayuda a que nos sentamos mucho mejor. Cuando nos reímos producimos cambios físicos positivos en el organismo. Así que lee chistes, cuenta algunos, disfruta con tus amigos más divertidos y fuerza una risa falsa cuando se está de mal humor.

Escucha música, distráete en tu tiempo libre con tus aficiones

Busca tiempo para tus aficiones y aquello que más te guste hacer. Escuchar o tocar música proporciona una distracción mental y ayuda así a liberar la ansiedad. Si la música no está entre tus aficiones preferidas, puedes elegir cualquier otra como el punto, dibujar, etc.

Descansa lo suficiente

Dormir bien es importante para gestionar el estrés. Crea hábitos de sueño saludables limitando la cafeína por la tarde y reduciendo actividades estimulantes.

Por todo ello, con este ritmo de vida tan rápido y a veces estresante, asegúrate de que reservas tiempo para hacer las cosas que te producen placer. No veas el estrés como algo negativo, hay que saber gestionarlo de forma positiva con ayuda de sencillas técnicas. Si continúas sobrepasado por la ansiedad, quizás hablar con un especialista ayudaría a manejar la situación y a adoptar hábitos saludables.

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Selectividad

Selectividad, prueba superada

Selectividad

El examen de selectividad provoca un estrés en los estudiantes que tiene consecuencias directas en sus resultados. Te enseñamos a prepararte psicológicamente para el examen de acceso a tu futuro.

Ante la que es la última selectividad como tal – desde el próximo año volverá la “reválida” -, los estudiantes reciben multitud de consejos de familiares, amigos y profesores: “descansa”, “come”, “sal a que te dé el aire”…

Te damos unas recomendaciones que, junto con tu sentido común e instinto, te ayudarán a superar con éxito el examen y acceder a la carrera de tus sueños.

7 consejos para memorizar y aprender

  1. Estructura las materias: la planificación previa del tiempo de estudio y los temas a trabajar, te ayudará a estudiar y te evitará agobios de última hora.
  2. Sigue una dieta sana y no te saltes ninguna comida: tu cuerpo y tu mente necesitan nutrientes para rendir. Un buen desayuno que contenga lácteos, cereales y fibra te ayudará a pensar y retener conceptos. Aléjate de snacks y productos industriales, ya que contienen muchas sales y grasas hidrogenadas.
  3. Duerme (y descansa): está comprobado que la falta de sueño afecta a la memoria y a la concentración. Duerme de 7 a 8 horas y evita el ‘horario vampiro’ (estudiar por la noche y dormir por la mañana).
  4. Haz ejercicio con regularidad: es una pausa saludable que, además, te ayudará a desestresarte.
  5. Intenta consumir el mínimo de estimulantes: la cafeína mejora la atención y la concentración, pero también aumenta la ansiedad y altera el sueño.
  6. Busca un ambiente silencioso y tranquilo: el lugar de estudio debe ser fijo y no tener ruidos ni estímulos externos que te pueden distraer. Importante la iluminación y sobre todo, que el ambiente familiar sea propicio.
  7. ¡Ojo al móvil!: úsalo únicamente en las pausas y no hagas caso a los bulos que recibas por Whatsapp (cambio de fechas, exámenes filtrados, etc.).

La ansiedad, el gran enemigo

El comportamiento ansioso ante los exámenes suele deberse a  la preocupación acerca de posibles consecuencias negativas o de fracaso en una situación evaluativa: la necesidad de obtener un adecuado rendimiento académico es un factor estresante para los estudiantes.Cuando la preocupación por obtener un resultado escolar es alta, la ejecución del estudiante puede ser deficiente, teniendo como consecuencia extrema que el alumno suspenda o abandone. ¿La clave? Relajarse antes del examen.

La relajación y la respiración profunda son dos estrategias de autocontrol muy útiles a la hora de enfrentarse a un examen para mantenerse tranquilo ante el estrés que provoca. Practica dos o tres veces al día la técnica con el fin de dominarla de cara al momento decisivo de la evaluación.

El día del examen

  • Duerme bien la noche anterior y ve descansado.
  • Llega temprano al examen.
  • Siéntate en un lugar cómodo.
  • No repases a fondo el mismo día.
  • Evita hablar del examen con los compañeros antes de empezar.
  • Controla tu tensión emocional.
  • Si se te queda la mente en blanco por los nervios, supera el bloqueo emocional disminuyendo el nivel de ansiedad a través de la relajación y la respiración profunda.
  • No tengas prisa aunque los demás acaben antes: los buenos estudiantes casi siempre consumen todo el tiempo que se les da para el examen.

Esta información ha sido elaborada a partir de las reflexiones de Nuria Javaloyes, especialista en Psicología de Hospital Quirónsalud Torrevieja.

Fuente: http://www.efesalud.com/blog-salud-prevencion/consejos-superar-la-selectividad-exito/

Selectividad

Consejos para sobrevivir a los exámenes

books-927394_960_720Unos 200.000 alumnos de toda España afrontan este mes de junio a la Selectividad, la prueba de acceso a la universidad (PAU), así como a los exámenes de junio y julio de las facultades. Durante estas semanas es normal que los estudiantes tengan miedo y pensamientos del tipo: ‘no voy a aprobar’, ‘no terminaré nunca la carrera’ o ‘mis amigos son mejores que yo’.

En estas fechas los médicos de familia han observado que muchos de los estudiantes que tienen que presentarse a la selectividad acuden a sus consultas con náuseas, dolor de estómago o de cabeza y cansancio, sin embargo, se trata de síntomas de ansiedad ante los exámenes en su manifestación fisiológica.

La ansiedad ante los exámenes se manifiesta de forma dispar e individual como no comer o hacerlo demasiado, tics como tirarse del pelo o morderse las uñas, llanto, incluso no presentarse al examen, entre una infinidad de posibilidades.

Estas situaciones pueden controlarse gracias a la planificación, el repaso y a gestionar la ansiedad, según afirma Modesta Pausada, profesora de Psicología e Investigadora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), quien nos detalla las claves para que estos superen la selectividad.

  1. Planificar:  se tiene la percepción de que es una pérdida de tiempo y de que es más efectivo ponerse a estudiar de forma inmediata. “Eso es un error porque una planificación bien pensada nos ayudará mucho a optimizar todos nuestros recursos: el tiempo que tenemos para preparar las pruebas, los esfuerzos que debemos dedicar y la motivación para poder hacerlo”, explica la profesora de la UOC.
  2.  Comprender: la comprensión ayuda al aprendizaje y al recuerdo. Según Pousada, es “fundamental” que el estudio se realice dando sentido a aquello que queremos aprender. “Una fórmula que funciona es relacionar lo que estudiamos con lo que ya sabemos o vincularlo con fenómenos cotidianos”, concreta.
  3.  Repasar: la retención de aquello que se estudia exige un repaso. Según la experta, un factor clave que se sabe de la memoria es que el olvido se produce de forma muy rápida. Es por eso, añade, que hay que planificar varios repasos.
  • El primero debe ser inmediato al aprendizaje: “justo cuando se termina la sesión de estudio y antes del momento de descanso”, explica.
  •  El segundo, al final de la jornada: “por ejemplo, antes de acostarse se puede hacer una rápida revisión de lo que se ha trabajado y dedicar unos minutos en los conceptos que más cuestan”.
  • El tercero se tendría que hacer 24 horas más tarde, aunque sólo sea una revisión visual de lo que se ha estudiado el día anterior, y el último repaso, unas horas antes del examen.

4. Marcar cada asignatura con un color: el que durante la selectividad se hagan varios exámenes en un mismo día puede ayudar a confundir contenidos entre diferentes materias. “Una manera de evitarlo es hacer nuestras anotaciones o utilizar marcadores de diferentes colores para cada asignatura”, explica.
Es un método muy sencillo pero que visualmente ayuda al estudiante sin darse cuenta a asociar los contenidos al contexto correcto y diferenciarlos de otra asignatura.
5. Aprender a gestionar la ansiedad: muchos estudiantes viven los exámenes de selectividad con la presión de sentir que se juegan mucho y que su futuro dependerá del resultado que obtengan. “Estos pensamientos generan a menudo ansiedad y eso no juega a favor del alumno, ni en el momento de prepararlos ni tampoco en el de realizar la prueba. Aprender, pues, a gestionar la ansiedad en situaciones de estrés es un recurso a tener en cuenta”, concluye.
  ¿CÓMO HACER UNA PLANIFICACIÓN?
Pousada afirma que lo primero es identificar las materias, los contenidos o las competencias que el estudiante tiene aprendidos y los que no. “Los primeros solo se deberán revisar y repasar, los segundos se deberán trabajar con más intensidad”, puntualiza.
El segundo aspecto que hay que tener en cuenta en el proceso de planificación es identificar el tiempo que el alumno tendrá para preparar las pruebas. Hay que hacer un calendario de trabajo que sea “realista, individual y con descansos”.
La experta recalca que hay que se realista, “porque una tarea terminada es una experiencia positiva que genera confianza y seguridad”. Asimismo, debe de planificarse de un modo individual, “porque cada uno sabe en qué momento del día trabaja mejor (las tareas más complicadas se deberían hacer en los momentos con más energía)”. Finalmente siempre hay que tener en cuenta los descansos, porque “los resultados son mucho mejores si las sesiones de estudio son más cortas y espaciadas en el tiempo”.

Fuente: http://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-cinco-consejos-superar-selectividad-20160603055940.html

la hidratación mejora la ansiedad

Una buena hidratación puede ayudar a controlar los niveles de ansiedad

la hidratación mejora la ansiedad

Beber agua puede ayudar en un momento dado a disminuir la ansiedad, ya que la deshidratación influye en los estados anímicos, en especial en la ansiedad, en la tristeza y en el decaimiento

Uno de los síntomas de la ansiedad es la sensación de boca seca y beber agua se convierte en una herramienta para ayudar calmar ese estado de intranquilidad, asegura la psicóloga Silvia Álava.

Pero, además, con la deshidratación aumenta la circulación de las hormonas del estrés, el cortisol, y se ponen en marcha unos procesos fisiológicos similares a cuando el cuerpo está en una situación de peligro o de inquietud.

Diferentes estudios demuestran que el estrés repercute en el rendimiento intelectual, afecta a la lentitud de pensamiento, a los reflejos y provoca errores en la resolución de conflictos.

“A los estudiantes les recomiendo que estudien con una botellita de agua que les ayude a mantener la atención y la concentración y que también la lleven a los exámenes para bajar esos niveles de ansiedad”, señala la especialista.

Hay estudios que indican que una deshidratación del 2,7% puede hacer que tengamos una mayor sensación de esfuerzo para hacer las tareas unido a tristeza, cansancio y decaimiento .

“Bien hidratados mantendremos un buen estado de ánimo”, apunta Silvia Álava.

Deshidratación y función cognitiva

Si la deshidratación afecta a nuestra forma de sentirnos, mucho más lo hace sobre el funcionamiento de nuestro cerebro.

La evidencia científica ha constatado que ya con un 1% o un 2% de deshidratación empieza a resentirse la memoria a corto plazo, las tareas de atención selectiva visual, la concentración y el tiempo de reacción.

Pero en general la deshidratación produce una disminución significativa en la percepción, atención, memoria, pensamiento, lenguaje y rendimiento psicomotriz. En resumen, de la función cognitiva en su conjunto, además de las repercusiones físicas.

Por eso, Silivia Álava considera esencial educar desde la infancia en el hábito regular de beber agua para que se acostumbren a pedirla y a beberla.

“Los niños no llegan al colegio bien hidratados y eso repercute en su falta de atención, en el cansancio e incluso en la irritabilidad. Y eso se agrava si encima llegan sin desayunar”, advierte.

El consumo de líquidos, en especial el agua, es vital para el funcionamiento del organismo humano en todas las edades, pero además de los niños, otro grupo de riesgo es el de los ancianos que sufren alteración del mecanismo de la sed y pueden pasar horas sin beber agua, algo que les afecta especialmente física y cognitivamente.

Por eso la psicóloga anima a las instituciones a fomentar la educación para una correcta ingesta de agua y otros líquidos que según las autoridades sanitarias internacionales debe ser de 2 litros en el caso de las mujeres y de 2,5 de los hombres.

Fuente:http://www.efesalud.com/noticias/una-hidratacion-adecuada-ayuda-rebajar-nivel-ansiedad/

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comida saludable para prevenir el colesterol

Diez consejos cardiosaludables

comida saludable para prevenir el colesterol

El 14 de marzo se celebra el Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte y discapacidad en los países desarrollados. Saber qué hacer para prevenir estas enfermedades es clave. Por eso, con ayuda de la Fundación Española del Corazón, hemos elaborado este decálogo de consejos cardiosaludables.

1. Cuida tu peso. Es importante mantener un peso adecuado, evitando el sobrepeso y, por supuesto, la obesidad. Mide tu Índice de Masa Corporal para saber si estás por encima de los niveles recomendados. Para hacerlo, divide tu peso en kilos entre tu altura en metros elevada al cuadrado. Si el resultado es mayor de 25 kg/m² se considera sobrepeso. Por encima de 30 kg/m² es obesidad.

2. Una alimentación cardiosaludable. Una dieta buena para el corazón ha de ser equilibrada y variada. Tiene que incluir frutas, verduras, hortalizas, pescado, aceite de oliva, carnes magras, cereales y lácteos desnatados. Y en el lado contrario: la sal, los azúcares y el alcohol: Tómalos sólo en pocas cantidades.

3. Prohibido fumar: El tabaco multiplica el riesgo de sufrir ataques cardiacos o cerebrales.

4. Media hora de ejercicio. 30 minutos de ejercicio diario son básicos para una buena salud cardiovascular. Es importante adaptarlos a las distintas condiciones físicas, y elegir así el tipo de ejercicio que más se adapta a cada uno: caminar, correr, practicar algún deporte de equipo, bailar… todo cuenta.

5. Fuera barriguitas. Es importante vigilar la grasa acumulada en el abdomen, ya que es peligrosa para el corazón. Mídete alrededor del ombligo: En la mujer, el perímetro abdominal debe estar por debajo de 88 centímetroa y en los hombres por debajo de 102 centímetros.

6. Colesterol y glucosa. Para llevar una buena salud cardiovascular hay que controlar los niveles de colesterol y glucosa. Con ejercicio y una dieta sana, seguro que las cifras son las correctas. Si no lo son, (por encima de 190 mg/dl de colesterol total y 110 mg/dl de glucosa), es recomendable visitar a un especialista.

7. Controla tu tensión. Las personas sanas han de tener la tensión por debajo de 140/90 mmHg. Los hipertensos también deben mantenerse por debajo de estas cifras. Para aquellas personas que ya han tenido problemas cardiovasculares, cerebrovasculares, renales o son diabéticos, la tensión ha de estar por debajo de 130/80 mmHg.

8. Al médico. Para evitar las enfermedades cardiovasculares es importante conocer cuál es tu estado de salud y adecuar a él tu estilo de vida. Acude al médico con un examen físico y tus antecedentes personales y familiares y pregúntale todas tus dudas. Actuar a tiempo es la clave para reducir los peligros.

9. No al estrés y la ansiedad. El aumento de tensión emocional es peligroso para el corazón. El estrés en casa y en el trabajo hace más difícil seguir un estilo de vida cardiosaludable.

10. Habla. Comparte tus dudas y problemas. Intercambiar experiencias te permite aprender y dar ejemplo para que otras personas se interesen por cuidar su corazón.

 

deporte de forma habitual

Solo cuatro de cada diez españoles realizan deporte de forma habitual

Solo el 38% de los españoles realiza deporte de forma habitual, siendo el porcentaje mayor entre los hombres (44%) que entre las mujeres (33%), según el Estudio sobre la percepción del estado de Bienestar de la población española, un trabajo en el que han participado más de 970 personas de entre 25 y 60 años de toda España, y que también revela que el motivo mayoritario por el que se hace ejercicio: El 77% lo hace para mejorar el estado físico, siendo algo superior en el tramo de edad comprendido entre los 35 y 49 años (81%) e inferior en el tramo de 25 a 34 años.

El 45% de los individuos que practican deporte declara hacerlo tres veces a la semana. El 18% todos los días, siendo los hombres los que más llevan a cabo esta rutina, según los resultados de la encuesta llevada a cabo por Micebrina y la consultora Nielsen.

Por comunidades autónomas, los habitantes del País Vasco, Navarra, Aragón y la Rioja son los más deportistas. Un 74% de ellos declara practicar deporte más de tres veces a la semana. Los menos deportistas son los valencianos y murcianos (51%) y los catalanes (58%).

El resto de comunidades se mueven entre el 64% y el 68% de práctica de tres a siete días por semana, y en Cataluña y Extremadura es donde menos deporte se hace a diario.

El 35% de los deportistas va al gimnasio

De todos los deportistas, un 35% va al gimnasio, el 48% lo hace por desconectar del trabajo, el 30% para ocupar su tiempo libre, y el 12% para ver a los amigos o divertirse. En Cataluña, como excepción, se considera como motivo principal ocupar el tiempo libre. En contra de los tópicos, únicamente un 1% de los españoles lo practican para ligar.

Por otro lado, los resultados del estudio revelan que el 62% de los deportistas realizan deporte al aire libre, de los cuales un 55% lo hacen por estar en contacto con la naturaleza, un 31% para que les de el aire y un 10% por no pagar gimnasio.

Dentro de los deportes al aire libre, el ‘running’ es el que más se practica (54%), habiendo escasa diferencia entre hombres y mujeres. Está seguido del senderismo, ‘treking’ y escalada (48%), y de la bici, patines, y ‘skate’ en un 39%.

Dolor articular, unos de los frenos a hacer deporte

El principal inconveniente de hacer deporte es que quita tiempo para hacer otras cosas (39%), seguido del dolor articular (30%) o que abre el apetito (24%). Por su parte, el 22% declara que no realiza ejercicio porque requiere una inversión.  Para combatir el dolor articular, el 61% de los encuestados declara que evita forzar las articulaciones, el 18% opta por tomar todo lo que le dan en farmacia (esta aceptación de la recomendación farmacéutica va en aumento a medida que lo hace la edad) y el 10% se pone hielo.

Por último, el estudio concluye que el 17% no hace deporte u ejercicio. Los motivos fundamentales son la pereza con un 46% y no disponer de tiempo con un 25%. Además un 22% de los no deportistas afirma no haber tenido nunca el propósito de hacer ejercicio mientras que un 49% confiesa habérselo fijado como meta, a comienzos de año, o durante la ‘operación bikini’, pero mantenerlo solo unos días (30%).

deporte, placer y salud

Salud y placer, principales motivaciones para hacer deporte

deporte, placer y saludPara los jóvenes, estas razones también son importantes (un 28 por ciento y 10 por ciento respectivamente), aunque también incluyen el físico (un 20 por ciento frente al 9 por ciento en los mayores). Un 42 por ciento de los jóvenes participantes en las encuestas considera que hacer deporte es bueno “por todo en general y que no es necesario tener una razón específica”, por lo que ha respondido en la encuesta que es bueno hacer deporte por las razones anteriormente cuestionadas.

El estudio está basado en una encuesta dividida en dos tramos de edad -de entre 6 y 25 años el primer tramo y de 26 en adelante el segundo- realizada a un total de 1.003 mujeres y hombres residentes en la Comunidad de Madrid, y con preguntas diferentes en función del tramo de edad entrevistado.

A raíz de los resultados obtenidos en el cuestionario realizado por la organización de consumidores, CECU Madrid ha considerado que “muchos casos” de los hábitos alimentarios de los madrileños “son claramente perjudiciales para la salud y el bienestar de los ciudadanos”, mientras que en lo referido a la práctica deportiva sí que detecta “conclusiones positivas”.

El 97% de los mayores practica deporte

Según ha detectado el estudio, la práctica deportiva entre los mayores es generalizada, ya que entre las personas que hacen ejercicio de manera habitual y esporádica alcanzan el 97 por ciento del total de encuestados. Además, la proporción es mayor entre los que practican deporte de forma habitual (un 55 por ciento frente al 42 por ciento de los que hacen ejercicio esporádicamente).

Los jóvenes reparten de forma igualitaria en sus respuestas la práctica deportiva entre el centro escolar y fuera del centro (ambos un 44 por ciento), mientras que un 12 por ciento contestó otro sitio sin especificar.

Fuera del centro, los polideportivos municipales concentran el 58 por ciento, mientras que el 25 por ciento correspondió al 25 por ciento de respuestas. Los gimnasios particulares suman el 17 por ciento de las respuestas. Por el contrario, la calle es el lugar elegido por la mayoría (un 36 por ciento), seguidos por los gimnasios privados (28 por ciento) y las instalaciones públicas (25 por ciento).

Deporte familiar, “un elemento a potenciar”

Respecto al día de la semana en la que los jóvenes practican deporte, un 70 por ciento afirma hacerlo entre semana, mientras que el fin de semana concentra la actividad física del 25 por ciento de los encuestados. El 5 por ciento restante declara combinar ambos períodos de tiempo para hacer deporte.

Por último, la organización de consumidores también se ha interesado por la relación entre la práctica deportiva y la familia entre los jóvenes, con el resultado de que únicamente un 2 por ciento de los encuestados practica ejercicio físico con sus padres.

Un 27 por ciento señala que de forma esporádica, mientras que un 71 por ciento contestó que nunca, por lo que CECU Madrid ha apuntado que “el deporte familiar es un elemento a potenciar”.