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Consejos para retomar los buenos hábitos de alimentación tras el verano

Consejos para retomar los buenos hábitos de alimentación tras las vacaciones de verano

En vacaciones nos relajamos con el control sobre lo que comemos y bebemos, pero cuando llega el momento de volver nunca encontramos la excusa para retomar los buenos hábitos. En este vídeo, los Fernández nos dan una serie de truquillos para que retomar la buena alimentación en familia nos sea más sencillo a todos.

 

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Nutricosmética

Nutricosmética, ¿qué es?

Nuestra piel es el órgano más grande y extenso de nuestro cuerpo. Es la fina línea que separa el interior de nuestro organismo del exterior, y es la barrera que nos protege de aquellas fuerzas tanto mecánicas como químicas a las que estamos expuestos en el día a día.

Además, su apariencia es reflejo del bienestar interno, y es como “nuestra carta de presentación”.

Debido a la permanente exposición a distintas agresiones como el sol o la contaminación, así como al continuo proceso de envejecimiento, la piel pierde humedad, tensión y elasticidad, resultando en la aparición de signos como arrugas, manchas, y en la pérdida de luminosidad.

Aunque existen numerosos cosméticos que prometen cuidar de nuestra piel, una de las mejores formas de mejorar la “salud” de nuestra piel es hacerlo de dentro hacia afuera; es decir, a través de la buena alimentación y el aporte de aquellos nutrientes clave. ¿Quieres saber cuáles son?

Vitaminas

Vitamina A

Su participación en la diferenciación y especialización celular relacionan a esta vitamina con el mantenimiento normal de la piel y las mucosas, ya que supone que la vitamina A también participe en dichos procesos en el caso de las células epiteliales.

En su forma activa, la vitamina A (o retinol) podemos encontrarla en alimentos de origen animal (salmón o yema de huevo). Por el contrario, como betacarotenos, las principales fuentes son los productos a base de plantas, sobre todo frutas y verduras coloridas (zanahoria, tomate, espinacas).

Vitamina C

Este micronutriente es muy apreciado por su implicación en la síntesis y mantenimiento del colágeno, el cual ayuda a dar soporte a nuestros tejidos. También ayuda a proteger las células contra el estrés oxidativo, y por tanto a reducir el daño que producen los radicales libres sobre ellas.

Su obtención a partir de la dieta se consigue principalmente a partir de algunos vegetales (como el pimiento o el brócoli) y de algunas frutas (como los frutos rojos y los cítricos).

Vitamina E

Al igual que las anteriores vitaminas, la E tiene una función antioxidante. Su papel está ligado a la protección de las células frente al estrés oxidativo.

Las reservas corporales de vitamina E se mantienen principalmente a través del consumo de aceites, frutos secos y semillas, pero el germen de muchos cereales (consumidos integrales) también es una buena fuente para obtener una dosis de esta vitamina liposoluble.

Vitaminas del grupo B

El grupo B se compone de distintas vitaminas que a menudo coexisten conjuntamente en los mismos alimentos y, aunque juegan un papel por ayudar a mantener una buena salud, son tres las que destacan por su contribución en el cuidado de la piel.

Riboflavina (o B2), Niacina (o B3), y Biotina (o B7), están implicadas en distintos procesos relacionados con el metabolismo celular, principalmente con aquellos relacionados con la protección y el mantenimiento del correcto estado de las membranas celulares y mucosas, lo cual influye indirectamente en la salud de las células de nuestra piel.

Minerales

Zinc

Dos de sus funciones principales son ayudar a proteger a las células frente al estrés oxidativo, y participar como cofactor en la división celular. Así, una buena reserva de este mineral nos ayudará al mantenimiento de la piel en condiciones adecuadas, asimismo, juega un papel en el mantenimiento de las uñas y el cabello.

Podemos encontrar este mineral en alimentos como las ostras y otros moluscos, los cereales en su forma integral, las carnes y lácteos, o las pipas de calabaza y las legumbres.

Cobre

Al igual que el zinc, el cobre también actúa como antioxidante, protegiendo la piel del daño causado por un aumento de los radicales libres.

Además, este mineral contribuye a la correcta pigmentación de la piel y el cabello, y participa en el mantenimiento de los tejidos conectivos.

Es fácil encontrarlo en alimentos como el hígado de cerdo, ternera o pato, las setas shiitake, las semillas de sésamo o el chocolate negro, sobre todo en el cacao.

Más allá de los minerales y vitaminas mencionados, para que tu piel luzca con aspecto saludable, suave y brillante te recomendamos llevar una dieta equilibrada y con variedad, así como hidratarte bebiendo suficiente cantidad de agua. Además, mantén una rutina de higiene e hidratación adaptada a tu tipo de piel y recuerda protegerte del sol con ropa y protección solar adecuada.

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Necesidades nutricionales para adultos y personas mayores

Necesidades Nutricionales Básicas en Adultos y Personas Mayores

Las necesidades nutricionales de adultos, mujeres embarazadas, mujeres en etapa de lactancia materna y personas mayores son diferentes. En este vídeo podrás ver las distintas recomendaciones, así como algunos alimentos que contienen los nutrientes recomendados.

 

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beneficios de la avena

Los beneficios de la avena y cómo consumirla

La Organización Mundial de la Salud reconoce el consumo de cereales, preferentemente integrales, como base de una alimentación variada y equilibrada. Entre ellos, la avena, es un cereal cada vez más consumido que destaca por sus propiedades nutricionales.

Así, la Avena Sativa, es la especie de avena más extendida dado que se cultiva por todo el mundo, siendo los productores principales América del Norte y Europa. Desde un punto de vista nutricional, este cereal tan popular, destaca por su contenido en fibra y por ser fuente de proteínas, contribuyendo a aumentar y conservar la masa muscular y ayudando también al mantenimiento de los huesos en condiciones normales. Además, tiene una composición muy rica en vitaminas y minerales dado su alto contenido en vitamina B1, B6 y magnesio, que contribuyen al metabolismo energético normal, y también en ácido fólico, que contribuye a la formación normal de células sanguíneas.  Además, es fuente de fósforo, potasio, vitamina E y hierro, que nos ayuda a la correcta actividad de la función cognitiva, ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga y contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

¿Cómo podemos consumirla?

Además de sus propiedades nutricionales, la avena es un cereal con una gran versatilidad culinaria. De este modo, la podemos encontrar en forma de copos u hojuelas, de harina o de salvado, y utilizarla en diferentes recetas, tanto dulces como saladas. Así, los copos son ideales para preparar el conocido porridge inglés con frutos secos y fruta para desayunar, con la harina se pueden elaborar unas estupendas tortitas con frutos rojos para merendar, y el salvado puede ser un gran aporte de fibra para mezclar con el yogur.

Además, la avena puede sustituir a otros cereales como el trigo o el arroz en recetas saladas, dándole un toque original a los platos principales. Así, se puede preparar un porridge salado, una base de pizza con harina de avena, o incluso emplear los copos como sustituto del pan rallado para elaborar albóndigas y hamburguesas de carne o vegetales.

Por otro lado, también existen bebidas vegetales elaboradas a partir de distintos cereales, entre ellos, la avena. Éstas son una buena alternativa para aquellas personas que son intolerantes a la lactosa o siguen una alimentación vegana.

Por todo ello, la avena es un cereal cada vez más consumido dadas sus propiedades nutricionales y su gran versatilidad culinaria, el cual es fácilmente incorporable dentro de una alimentación variada y equilibrada. Además, para llevar un estilo de vida saludable se recomienda complementar una alimentación adecuada con la práctica de ejercicio físico regular y el seguimiento de unos hábitos de vida saludables.

¿Cuantas comidas se deben hacer al día? Laura Rojas

¿Cuantas comidas se deben hacer al día?

¿Cuantas comidas se deben hacer al día?

Parece que lo de las “5 comidas al día” es una de las recomendaciones nutricionales que más fuertemente esta instaurada entre nosotros, pero ¿qué pasa si solo como 3 veces día? ¿y si me salto alguna comida?

En el post de hoy os resolveré todas estas cuestiones y os hablaré de cómo debemos entender realmente esta pauta nutricional para conseguir que nuestra alimentación sea más saludable.

Hay que comer 5 veces al día ¿sí o no?

No es cierto que haya que realizar 5 comidas al día para cumplir con el equilibrio nutricional. Ni tan siquiera se puede afirmar que haya un número concreto de comidas al día para asegurar que nuestra alimentación sea saludable.

Debemos empezar a aceptar que el número de ingestas no es lo importante. Lo primordial es ¡qué comemos! y no tanto, como lo repartimos.

A pesar de que realizar 5 tomas diarias puede ser bueno en determinadas situaciones, por ejemplo: en periodos de pérdida de peso nos evitará estados de ansiedad o llegar con hambre a las comidas posteriores, en patologías como la diabetes nos ayudará a controlar los picos insulina o en periodos de preentrenamientos nos ayudará a preparar nuestras reservas… no podemos generalizarlo y aplicarlo como una norma de obligado cumplimiento para todos.

Si te va bien realizar 5 comidas perfecto, pero si debes forzarte a ello, esta pauta deja de ser adecuada.

¿Qué dice la ciencia? Los estudios que se han hecho muestran bastantes controversias a cerca de los beneficios que genera realizar cinco comidas versus a tres. El hecho de realizar 5 comidas no garantiza nada. Ya que si por alcanzar estas 5 tomas recurrimos a tentempiés poco saludables a base de alimentos ultraprocesados ¡más vale que hagamos 3! 

Y sobre el ayuno intermitente… ¿entonces qué?

Lo de no comer y ayunar está de moda y es lo que se lleva ahora, pero vamos a ir aclarando cosas para no cometer errores y poner en juego nuestra salud.

Lo primero, deciros que el ayuno intermitente no se trata de ninguna dieta sino de una corriente o estilo alimentario, como, por ejemplo, el vegetarianismo. Se basa en estar algunas horas sin comer y repetir esta pauta durante varios días a la semana: 2-4 veces, por ejemplo.

Existen muchos tipos de ayuno intermitente, desde los de 24-48h ¡en mi opinión, nada recomendables! a lo más factibles, como son:

– el ayuno 12/12, la mitad de día puedes comer y la otra no. A bote pronto parece mucho, pero basta con cenar pronto y dormir entre 9-10 horas. ¡Seguro que lo habéis hecho más de una vez!

– el ayuno 16/8: dónde se está 16 horas en ayunas y 8 horas en las que puedes comer. Para este se necesita un poco más de experiencia. Siempre es mejor comenzar con el ayuno 12/12 y pasar al ayuno 16/8 cuando estemos un poco más adaptados a esto de no comer.

La clave del ayuno intermitente es empezar después de cenar, para así, pasar 7-8 horas durmiendo y empezar a comer al medio día. Durante el ayuno se puede beber agua, agua con limón o hierbabuena, infusiones, té o café, pero no zumos ya que dispararíamos los niveles de azúcar en sangre y entonces el ayuno ya no sería beneficioso.

¿Qué hay de bueno y cierto en todo esto? Algunos estudios con “cara y ojos” le atribuyen al ayuno beneficios como: mejora de los niveles de insulina, triglicéridos y colesterol LDL en sangre, mejora el control del apetito, aumento de la musculatura, mejora del sistema inmunológico, ralentización el envejecimiento….

Pero, a pesar de estos resultados positivos, aún hay escasos estudios representativos y que evalúen cómo puede afectar el ayuno a la salud de la población a largo plazo para que pueda recomendarse como algo beneficioso.

 

Mi opinión…

En alimentación, no hay una única regla válida para todo el mundo. Cada persona requiere unas determinadas necesidades, y por ello, las pautas alimentarias no pueden generalizarse y aplicarse a todas las personas por igual, ¡cada uno de nosotros somos distintos!

Así que, antes de debatir sobre si debemos hacer 3 o 5 ingestas al día o si realizar ayunos intermitentes tiene beneficiosos, debemos preocuparnos por lo verdaderamente importe, que es: crear unos buenos hábitos alimentarios y llevar un estilo de vida saludable.

Comer sano, hacer ejercicio, dormir 7-8 horas diarias y vivir de forma tranquila y serena son recomendaciones que sí que puedo afirmaros sin ninguna duda, que es una buena garantía de salud.

 

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nutrición

Refuerzos nutricionales en función de la estación

Refuerzos nutricionales para cada época del año

Ya sea en invierno o verano, debido al resfriado o a la alergia, nuestro cuerpo necesita una ayuda nutricional en ciertos momentos. En ocasiones nuestro organismo se siente indefenso e incapaz de hacer frente a las dificultades típicas de cada estación. Como resultado, con frecuencia nos sentimos cansados o débiles para aguantar el ritmo frenético que requiere nuestro día a día.

Afortunadamente, una alimentación adecuada puede ayudarnos a mantener un correcto estado nutricional. Apunta estos consejos para sentirte fuerte y bien alimentado en cualquier época del año.

Una alimentación para cada estación

 

El invierno y su resfriado

La llegada del frío se acompaña también del resfriado. El sistema inmune se debilita por los cambios bruscos de temperatura. Para evitarlo, recurre a la vitamina C, que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmune y reduce el cansancio y la fatiga[1].

  • Consume frutos rojos como frambuesa, arándano o grosella en tu desayuno o merienda.
  • Prepara zumos de frutas ricas en vitamina C como naranja, mandarina, kiwi o limón.
  • Añade piña a tus ensaladas.

Alergia y astenia primaveral

Combate el cansancio y la fatiga típicos de la llegada de la primavera, con alimentos ricos en vitamina C y del grupo B1.

  • La vitamina B12, propia de carnes como el cerdo o ternera, y pescados, especialmente azules como la sardina, pueden ser de gran ayuda para disminuir la sensación de cansancio y fatiga1.
  • Consume diariamente verduras y hortalizas, en especial de hoja verde, como espinaca, brócoli, col o cebollino, fuente de ácido fólico para mantener el sistema inmune en condiciones normales1.

Verano: sol e hidratación

El calor es el enemigo inevitable en las épocas de verano. La ingesta de 2,5 litros de agua al día2 es esencial para el mantenimiento de funciones físicas y cognitivas normales, y ayuda a regular la temperatura corporal. Además, nutrientes como la vitamina A ayudan al mantenimiento normal de la piel1.

La zanahoria, boniato, escarola o algas son opciones ideales para aportar la vitamina A que tu piel necesita.

¡Opta por zumos refrescantes o combínalas en ensaladas y guarniciones!

El otoño y sus “caídas”

En esta estación no sólo se caen las hojas, sino también el cabello, debido al inicio del proceso de regeneración capilar después del verano.

Por suerte, la biotina y el zinc contribuyen al mantenimiento normal del cabello1. Evita que tu pelo se debilite y mantenlo fuerte y brillante:

  • Toma huevos, que poseen alto contenido en biotina, sin sobrepasarse de las 3 unidades por semana[2].
  • No descuides el consumo de legumbres (lentejas, alubias, guisantes) y frutos secos al natural, fuentes naturales de zinc[3].

No olvides aplicar estos trucos a tus hábitos diarios, siempre con moderación y siguiendo un patrón de consumo de alimentos saludable y equilibrado.

 

[1] Reglamento (UE) n° 432/2012 de la Comisión, de 16 de mayo de 2012, por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos distintas de las relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños.

[2]  Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). Guía de la alimentación saludable. Madrid: SENC; 2016.

*Datos nutricionales: AECOSAN. MICINN [base de datos en Internet]*. Madrid: Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA), 2010, [acceso 4 de diciembre de 2017]. Disponible en: http://www.bedca.net/bdpub/index.php.

Moreiras O, Carbajal A, Cabrera L, Cuadrado C. Tablas de composición de alimentos. Guía de prácticas. 17ª ed. Madrid: Ediciones Pirámide; 2015.

 

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vitaminas y minerales

La alimentación: un factor clave para el rendimiento intelectual

vitaminas y minerales

El cerebro es un órgano vital del cuerpo humano, y el órgano central del sistema nervioso. Este controla las funciones del organismo, de ahí que sea reconocido como “el motor” de nuestro cuerpo.

Por ello, es fundamental que nuestra alimentación proporcione los nutrientes necesarios para poder cubrir los requerimientos de nuestro cuerpo y mente, y evitar, así, que un aporte insuficiente nos deje sin energías, y pueda dar lugar a una bajada del rendimiento intelectual.

Vitaminas y minerales que favorecen el normal funcionamiento del cerebro

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Como vemos, las vitaminas del grupo B, contribuyen en gran medida al mantenimiento del normal funcionamiento del sistema nervioso, además de otras funciones.

Existe una gran variedad de alimentos típicos del día a día que nos proporcionan estas vitaminas. Por ejemplo, los copos de avena, tienen un alto contenido en tiamina (vitamina B1), al igual que los garbanzos. El huevo, tiene un alto contenido en riboflavina (vitamina B2), y las setas, son fuente de niacina (vitamina B3).

Asimismo, la patata, es fuente de vitamina B6, y también el aguacate, un alimento cada vez con más presencia en nuestras cocinas.  Además, las espinacas, tienen un alto contenido en ácido fólico (vitamina B9), y los alimentos de origen animal, representan la principal fuente de vitamina B12. Así, algunos ejemplos de alimentos con un alto contenido en esta vitamina son los pescados como la merluza, el lenguado o la dorada, y carnes como el solomillo de cerdo, entre otras.

Además, las carnes rojas, representan la principal fuente de hierro de la alimentación, ya que este es del tipo “hemo”, por lo que tiene una mayor biodisponibilidad que el hierro del tipo “no hemo”, presente en los alimentos de origen vegetal. Además, cabe destacar que en combinación con alimentos que contengan cantidades representativas de vitamina C, se favorece su absorción, como por ejemplo el puerro, el brócoli, el tomate o el pimiento rojo, entre otros vegetales.

En este sentido, las personas que siguen una dieta vegana, sin alimentos de origen animal, deben prestar especial atención a recibir un aporte suficiente de vitamina B12 a través de complementos alimenticios, y controlar que sus niveles de hierro son los adecuados.

Cabe destacar que la mayoría de las vitaminas son sensibles al calor, por lo que los alimentos pueden perder parte de su contenido en estos micronutrientes con el cocinado. Por ello, se recomienda aplicar técnicas sencillas, como el vapor, y en caso de las verduras y frutas, consumirlas crudas, previamente lavadas y peladas, aquellas que lo necesiten. Además, si se hierven alimentos, se recomienda aprovechar el caldo para otras preparaciones, ya que en él se queda una buena parte de los nutrientes.

Con respecto a los minerales de la tabla, las almendras tienen un alto contenido en magnesio, los langostinos y mejillones en yodo, y las lentejas en zinc.

Todos los nutrientes son necesarios por lo que una alimentación variada y equilibrada, es la mejor estrategia para conseguir un aporte adecuado de cada uno de ellos, y contribuir al correcto funcionamiento de todas las funciones del organismo.

Además, se recomienda seguir unos hábitos de vida saludables, donde la práctica de actividad física regular, es otro de los ejes que contribuye al bienestar tanto físico como mental.

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agua

La importancia de la hidratación en verano

agua

Somos agua

El agua es el componente más abundante de nuestro cuerpo. Representa entre el 50-60% de nuestro peso corporal y es un líquido esencial para nuestra vida. Sin comer podríamos sobrevivir muchos días, incluso meses, según la cantidad de reservas que tengamos almacenadas, pero sin agua solo viviríamos tres días.

El agua desempeña múltiples funciones en el organismo que la convierten en un nutriente fundamental. Es el medio necesario para transportar los nutrientes al interior de las células, regula las reacciones metabólicas, elimina toxinas, lubrica los músculos y las articulaciones, hidratada la piel, mantiene la temperatura corporal, mejora el tránsito intestinal y controla el apetito.

Por todo ello, beber la cantidad suficiente de líquido y mantener el cuerpo bien hidratado resulta imprescindible para gozar de un óptimo estado de salud.

¿Cuánto hay que beber?

La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) establece que las mujeres deben ingerir 2 litros al día, y los hombres, un poquito más, 2,5 litros al día. Pero esta cifra, hace referencia al total de líquidos que necesitamos asegurar para mantener una correcta hidratación. ¡Esto no significa que sea la cantidad de agua en forma de bebida que tenemos que tomar!

Nuestro organismo no solo se hidrata a través del agua que ingerimos, sino que también lo hace por medio de los alimentos que consumimos. Por ejemplo, las frutas y verduras contienen un 90-95% de agua, los yogures un 85%, los pescados un 80-70% y los huevos un 75%.

Si realizamos una alimentación sana y variada podemos llegar a cubrir casi la mitad de los requerimientos diarios través de los alimentos. Por lo que solamente, necesitaríamos ingerir entre 4-6 vasos de agua al día.

Crea el hábito

A pesar de que no sea muy elevada, la cantidad solamente de agua de bebida que debemos ingerir, son muchas las personas que no llegan a tomarse ni dos vasos de agua al cabo del día.

Hay que crear el hábito de beber agua, a pesar de no tener sed. Es un error esperar a que aparezca la sensación de sed, ya que el cuerpo genera este mecanismo como señal de alarma, anunciando que ya existe un cierto grado de deshidratación. Es por ello, que debemos adelantarnos y empezar a establecer unas adecuadas ruinas diarias.

Un buen hábito para comenzar el día es tomar una infusión y comer una pieza de fruta. Con esta sencilla pauta nos aseguramos la base de una correcta hidratación. ¡Pero esto no acaba aquí! Debemos continuar bebiendo durante el resto del día.

Para lograrlo, os doy algún consejo. Podéis empezar por botellas pequeñas de agua (50cl) y tomar una por la mañana y otra por la tarde. Colócalas en un lugar visible y marcarte como objetivo acabarlas antes de que termine el día. Esto os ayudará a instaurar el hábito.

Los que no pueden olvidarse de beber

La cantidad de agua depende de la persona y de las circunstancias en las que se encuentre (los requerimientos se ven aumentados según la edad, la actividad física, la temperatura…). Pero lo primordial es no olvidarse de mantener una hidratación regular y diaria.

Los niños y adolescentes, las embarazadas y durante el periodo de lactancia, los mayores y los deportistas (sobre todo runners y ciclistas que entrenan al aire libre durante hora) son los menos conscientes de su nivel de hidratación.

Si, además, le sumamos que nos encontramos en los terribles meses verano y el calor aprieta más que nunca, nos obliga a todos (padres, cuidadores y adultos) a estar atentos para evitar la deshidratación.

Para los abstemios al agua…

El agua, a pesar de ser una excelente bebida hidrante, suele ser poco apetitosa y atractiva debido a su escaso o nulo sabor. Así que, muchos optan por bebidas azucaradas de escaso valor nutricional, llenas de colorantes y aromas, y algunas, con gas. Pero ¿y si las sustituimos por bebidas naturales y más saludables?

Los batidos o licuados de frutas y verduras son buenas opciones. Las sopas y las cremas también nos aportan líquidos con sabor. Y las infusiones, se pueden tomar a cualquier hora del día y son otra manera más de beber.

Ahora que no encontramos en verano se pueden elegir las versiones frías, como una irresistible vichyssoise o un buen gazpacho. También podemos tomar granizados y sorbetes naturales que podemos elaborar nosotros mismos con las frutas de temporada. O las infusiones o el té con hielo bien fresquito.

Y para los que simplemente quieran darle un toque diferente al agua, pueden añadirle unas rodajitas de lima o pepino o unas hojas de menta.

¡En la variedad está el gusto! Así que ya lo sabes, escoge la opción más saludable que prefieras y beber se ha dicho.

 

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Actividad Física

Beneficios de la Actividad Física para la Salud

 

Actividad Física

Actividad Física

 

“Mens sana in corpore sano”, este concepto proveniente de la Grecia Clásica, cobra una importancia vital en nuestra sociedad actual. Una sociedad que está viviendo cambios en su estilo de vida a un ritmo frenético, y en el que la toma de conciencia de la importancia del ejercicio y la actividad física debe primar en la sociedad como una parte vital de la salud.

El actual ritmo de vida de la sociedad en la que vivimos, lleva en la mayoría de las ocasiones a realizar todo con celeridad, sin detenimiento, a dejar de lado la alimentación tradicional, nos lleva  a pasar demasiado tiempo sentados en la oficina, las horas de juego de los niños en la calle se han visto reducidas por largas horas sentados frente a los videojuegos, televisión o smartphones, entre otras muchas cosas. El estilo de vida ha cambiado y el ejercicio y la actividad física, han pasado a un segundo plano. La población se mueve menos, y las patologías asociadas a un estilo de vida inactivo y una mala nutrición, han crecido.

España es uno de los países que cuenta con un mayor índice de casos de obesidad, lo cual resulta realmente alarmante, teniendo en cuenta que vivimos en un país cuyas condiciones para el ejercicio y la vida al aire libre, así como la tradicional dieta mediterránea hacen óptimo un desarrollo saludable de la sociedad.

¿Cómo podemos combatir la inactividad en aras de mejorar nuestro estado de salud físico y mental?

Lo primero que ha de tenerse en cuenta es que, todo aquello que produzca un bienestar en nuestro organismo, a nivel psíquico y físico, repercutirá directamente en el modo en el que nos enfrentamos a nuestras tareas y obligaciones diarias, esto es, en nuestro rendimiento. Ya sea físico como intelectual.

Hay ciertos factores que sabotean el llevar una vida sana, como son el sedentarismo, la nutrición inadecuada, la falta de descanso, entre otros. Por ello, el introducir unos hábitos de vida que favorezcan una nutrición equilibrada, un buen descanso, así como la actividad y el ejercicio físico, provocarán una mejora en nuestra calidad de vida, en nuestra salud.

El ejercicio físico, se entiende como aquella actividad que implica un esfuerzo de nuestro sistema musculo- esquelético, ejercicios estructurados con el fin de mejorar alguna o todas las capacidades físicas (fuerza, resistencia, flexibilidad, velocidad); por el contrario, actividad física es aquella actividad que implica cualquier movimiento y con ello un gasto energético; actividades tales como: caminar hacia el trabajo, subir escaleras, limpiar la casa, sacar al perro a pasear.

Es cierto que en los últimos años se ha producido un aumento de la media de ejercicio físico semanal en una gran parte de la población, si bien si contabilizamos el tiempo de ACTIVIDAD REAL, a la que nos sometemos, ésta no alcanza ni un 2 % semanal, por lo que el efecto realmente, en términos absolutos no es tan bueno como se espera.

Imagina un individuo que trabaja en la oficina una media de 10 horas al día, otras 7 las pasa durmiendo, 1 hora sentado comiendo, y el resto en el coche para desplazarse al trabajo, otra hora en el sofá leyendo. Dicho individuo realiza ejercicio físico 3 horas a la semana, sin embargo, su índice de actividad o si pudiésemos medir cuánto tiempo está activo, éste no llegaría al 3 % ¿Cómo es posible?

Hay que mejorar nuestra actividad fuera y dentro de casa, esto es, introducir más actividad física que provoque que el cuerpo se mueva frente a la inactividad. Es decir, mejorar nuestros hábitos diarios a través de la actividad física.

Esto resulta mucho más sencillo de lo que parece: subir las escaleras de casa, si se usa transporte público para ir al trabajo, bajarse una estación antes para poder caminar más, dar un corto paseo de 5 minutos nada más comer, usar menos el coche para recados que podemos realizar caminando, levantarse cada hora u hora y media para movernos por la oficina etc… Todo es cuestión de dejar que el cuerpo se desarrolle y se mueva y recupere su funcionalidad.

El ejercicio y actividad física provocan innumerables beneficios en nuestro sistema fisiológico, en la regulación de la secreción hormonal y es la medicina frente a muchas patologías asociadas con un estilo de vida sedentario (obesidad, diabetes, osteopenia o pérdida de masa muscular).

El ejercicio físico, en concreto los programas de entrenamiento de fuerza, ayudan a mejorar el tono muscular de nuestro sistema musculo esquelético, lo que provoca un aumento del riego sanguíneo en ciertas zonas y el consecuente aumento de la masa ósea. Por otro lado, un programa de ejercicios funcionales y movilidad, ayudarán a tu cuerpo a moverse y controlarse mejor, de manera que puedes evitar dolores, molestias y sobrecargas debido al uso o mal uso de ciertas estructuras, así como evitar la atrofia muscular por pasar mucho tiempo inactivos.

El ejercicio aeróbico, provocará en el largo plazo una mejora del cardio-respiratorio, bajada de la presión arterial y una mejora del funcionamiento del corazón.

Pero este tipo de cambios, que deben introducirse de forma progresiva, no sólo provocarán que el organismo funcione correctamente, además provocan innumerables beneficios psicológicos.

Al realizar ejercicio físico, se segregan endorfinas, neurotransmisores, conocidas como la fórmula de la felicidad, y esa sensación de bien estar, conlleva a que el estado anímico sea positivo, tengamos más energía y podamos enfrentarnos a las responsabilidades y problemas diarios con una actitud más abierta. Por otro lado, se produce una mejora del rendimiento cognitivo.

Ahora que comienza el buen tiempo, es buen momento para salir a la calle a moverse y sentir los beneficios del ejercicio y actividad física.

 

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TRUCOS DE BELLEZA NATURALES Y CASEROS

TRUCOS DE BELLEZA NATURALES Y CASEROS

¡Para sentirse bien por dentro y por fuera se recomienda seguir una alimentación variada y equilibrada y realizar ejercicio físico con regularidad!

 

Las vitaminas y minerales son esenciales para cuidar el cabello y mimar tu piel

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Contribuyen al mantenimiento del cabello en condiciones normales

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Contribuyen al mantenimiento de la piel en condiciones normales

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¿Has probado estos trucos de belleza caseros?

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frutas y verduras de temporada

Frutas y Verduras de Temporada

 

Frutas y verduras de temporada

Las vitaminas y los minerales cumplen un papel fundamental en el metabolismo y las funciones orgánicas de las personas. Se debe evitar carencias de ingesta de alimentos que los contengan ya que podría afectar a la salud.

Las vitaminas y minerales se encuentran principalmente en las frutas y verduras. Por ello, se recomienda consumir aquellas que sean de temporada ya que estarán en su mejor momento para el consumo. Además de que las frutas y verduras sean de temporada, se aconseja que se consuman frescas por su mejor  sabor y composición.

Consumir frutas y verduras proporciona al organismo una gran cantidad de elementos esenciales para permanecer sanos. Estos, son principalmente:

  • Vitaminas
  • Minerales
  • Fructosa
  • Fibra
  • Carbohidratos
  • Proteínas

Aprovecha las frutas y verduras frescas y de temporada. Consulta y descarga esta ficha de frutas y verduras del mes de marzo. Échale imaginación y haz riquísimas recetas con las frutas y verduras de temporada, como esta sabrosa crema de brócoli.

Descarga Aquí la ficha de frutas y verduras

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