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TRUCOS PARA INCREMENTAR LA ACTIVIDAD FÍSICA EN EL DÍA A DÍA

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actividad física y sedentarismo

Incluir la actividad física en la rutina diaria ayuda a prevenir la aparición de enfermedades asociadas al sedentarismo

 

sedentarismo

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Incluir la actividad física en la rutina diaria ayuda a prevenir la aparición de enfermedades crónicas asociadas al sedentarismo, tal y como ha recordado la catedrática del Departamento de Salud y Rendimiento Humano de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid, Marcela González-Gross

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para adultos realizar actividad física como mínimo tres o cuatro veces a la semana. En concreto, realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana o 75 minutos si es una actividad física vigorosa.

En personas sanas se debe aumentar el gasto calórico a través de las actividades diarias tanto de alta como de baja intensidad y del transporte activo (ir andando, en bicicleta, subir escaleras), y reducir el tiempo que permanecemos sentados. De esta manera, se mantiene una rutina diaria activa, clave para evitar los riesgos asociados al sedentarismo”, ha explicado la doctora.

Ahora bien, prosigue, la hora de introducir la actividad física en nuestra vida hay que considerar que pasar de ser sedentario a hacer demasiado ejercicio puede incrementar el riesgo de sufrir una lesión. Por ello, los expertos recomiendan encontrar una actividad que satisfaga y se realice siguiendo las pautas adecuadas y sin dolencias.

En concreto, las actividades cardiovasculares son ejercicios de baja o media intensidad y de larga duración y ayudan al fortalecimiento del corazón, el refuerzo del sistema inmunológico, la mejora del sistema respiratorio y la mejora del sueño, así como también ayuda a reducir el riesgo de presión arterial alta, diabetes, y colesterol alto.

Asimismo, las actividades de fuerza y resistencia muscular incluyen tanto ejercicios de corta duración y alta intensidad como de baja intensidad y larga duración y sus ventajas van desde el aumento de fuerza y resistencia en músculos, huesos y ligamentos, a la mejora de la coordinación y el equilibrio.

Recomendaciones a la hora de realizar actividad física

Por otra parte, la experta ha destacado la importancia de que la actividad física que se realice resulte divertida y, a su vez, se escuche al propio cuerpo y se aplique el sentido común.

De hecho, se recomienda realizar una prueba de esfuerzo previa al comienzo de la práctica de ejercicio intenso: hombres mayores de 45 años y mujeres mayores de 55, cuando presenten factores de riesgo, así como todas las personas diagnosticadas con enfermedades cardiovasculares, pulmonares o metabólicas.

Para mejorar la condición física, se debe aplicar una sobrecarga gradual y progresiva a la cantidad de actividad física. Así se podrá además alcanzar el nivel óptimo de gasto de energía a través de la actividad física, que ronda las 2.000 kilocalorías a la semana.

Finalmente, y con el objetivo de combatir el sedentarismo y mantener el cuerpo activo, desde Info-Alimenta se han elaborado 10 vídeos de ejercicio físico sencillo y rápido, adaptados a situaciones diarias como realizar la compra, conducir, trabajar en la oficina o ver la tele en el sofá.

Fuente: http://www.medicosypacientes.com/articulo/incluir-la-actividad-fisica-en-la-rutina-diaria-ayuda-prevenir-la-aparicion-de-enfermedades

 

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riesgos del sedentarismo

Pasar ocho horas sentado y evitar riesgos para la salud

riesgos del sedentarismo

Desde hace años, científicos y médicos de todo el mundo conocen un tratamiento capaz de salvarle la vida a más de cinco millones de personas cada año, evitar buena parte de las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer de mama y otros tumores y alargar la vida de cualquier persona. Lo mejor es que se trata de un remedio gratuito, disponible desde tiempos inmemoriales y al alcance de la mayoría de personas: ejercicio.

Cada año olímpico, la revista médicaThe Lancet publica una colección de artículos sobre los beneficios del ejercicio para evitar los grandes males que azotan a la salud mundial. La principal conclusión de los cuatro nuevos estudios recién publicados es que la situación mundial no ha progresado casi nada. Un cuarto de todos los adultos del mundo no hace ejercicio suficiente y, más preocupante de cara al futuro, el 80% de los niños y jóvenes tampoco llega al mínimo de deporte semanal recomendado por la Organización Mundial de la Salud. En 2012, un estudio similar calculó que, cada año, el sedentarismo mata a más personas que el tabaco, que se cobra unos cinco millones de vidas.

Uno de los estudios es una revisión de 16 trabajos anteriores que engloban a más de un millón de personas. Los investigadores querían determinar cuánto ejercicio es necesario para evitar el riesgo de muerte prematura asociado al sedentarismo. El tipo de actividad analizada era andar rápido o pasear en bici, ambos durante una hora al día.

Los resultados muestran que las personas activas están mucho más sanas aunque tengan que pasar ocho horas sentados. La gente con más riesgo es la que no hace ningún tipo de actividad. Pero el trabajo muestra también que una hora de ejercicio al día basta para contrarrestar los efectos nocivos de esas ocho horas parados. Solo una de cada cuatro personas analizadas hace esa hora de ejercicio o más al día, resalta el estudio.

“Para mucha gente que tiene trabajos de oficina y se desplaza en un vehículo al trabajo no hay forma de evitar pasar mucho tiempo sentado”, reconoce Ulf Ekelund, de la Universidad de Cambridge y la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte. “No podríamos destacar más la importancia de hacer ejercicio, ya sea dar un paseo a la hora de la comida, correr un poco por la mañana o ir en bici al trabajo. Una hora al día es lo ideal, pero si esto es imposible, al menos hacer un poco de deporte al día también reduce el riesgo [de muerte prematura]”, resalta. Estudios anteriores han calculado que cada minuto de actividad física puede aportar hasta siete más de vida.

Ha habido un aumento en los países que han puesto en marcha campañas de promoción del ejercicio, según otro de los estudios publicados hoy. El ejercicio no solo frena las enfermedades cardiovasculares, la diabetes o el cáncer, sino que también “podría evitar unos 300.000 casos de demencia al año”, resalta Jim Sallis, de la Universidad de California en San Diego. A pesar de ello, lamenta, “la pandemia global de inactividad física sigue ahí y la respuesta global ha sido demasiado lenta”.

Los estudios piden una mayor implicación y compromiso de las autoridades sanitarias. Otro trabajo enumera intervenciones exitosas y con un coste bajo, como la realizada en Curitiba (Brasil), Bogotá (Colombia) y Cambridge (Reino Unido), donde se ha aumentado la distancia entre paradas de autobuses y esto ha logrado que la gente ande más.

Además de los incuestionables beneficios en salud, el ejercicio también puede ahorrar ingentes cantidades de dinero a las arcas públicas. En este sentido, otro estudio ha calculado por primera vez el coste sanitario del sedentarismo: unos 60.000 millones de euros al año en precios de 2013. En España los costes totales son de algo más de 2.000 millones de euros.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/27/ciencia/1469614507_721022.html

televisión niños

Ver mucho la tele desde niños afecta la calidad de los huesos

televisión niños

Investigadores de la Curtin University en Perth, Australia, han descubierto que los niños que ven mucha televisión durante la infancia tienen menos masa ósea cuando son adultos, lo que les puede hacer más vulnerables a sufrir osteoporosis y fracturas de huesos cuando sean mayores.

En su estudio, cuyos resultados publica la revista ‘Journal of Bone and Mineral Research’, se tomaron datos de más de mil niños y adolescentes hasta que cumplieron los 20 años, que es cuando la masa ósea está en su punto más alto, y vieron si había diferencias en función del tiempo que pasaron frente a la televisión durante su infancia.

Los padres de los menores debían informar del tiempo que sus hijos pasaban frente al televisor con 5, 8, 10, 14, 17 y 20 años, si bien cuando eran más mayores eran los propios participantes los que informaban de sus hábitos de consumo.

A partir de ahí, los investigadores establecieron tres grupos y vieron como el 20 por ciento veía menos de 14 horas la televisión a la semana tanto en la infancia como en la adolescencia, más del 40 por ciento la veían más de 14 horas semanales y un 35 por ciento que paso de un consumo más bajo a ver la tele durante más tiempo con el paso de los años.
A los 20 años, los participantes se sometieron a una exploración de rayos X para evaluar si nivel óseo, teniendo también en cuenta la altura, el índice de masa corporal (IMC), la actividad física, la ingesta de calcio, los niveles de vitamina D, el consumo de alcohol y tabaco con 20 años.
De este modo, vieron que los que presentaban un elevado consumo de televisión desde más pequeños tenían menos masa ósea que el resto cuando tenían 20 años.
“Estar sentado viendo la televisión tiene un doble efecto perjudicial. Al no ser activos, no obtenemos el beneficio de la actividad física y, al mismo tiempo, este sedentarismo prolongado también desencadena una respuesta fisiológica que resulta perjudicial para la salud de nuestros huesos”, ha destacado Sebastien Chastin, de la Universidad de Glasgow Caledonia (Reino Unido), que no participó en el estudio.
Además, este experto reconoce que esta mala salud de sus huesos puede favorecer la aparición de osteoporosis y, en caso de sufrir una caída, su riesgo de fractura es mayor.

Fuente: http://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-ver-mucho-tele-ninos-afecta-calidad-huesos-20160718144047.html

Ir en bicicleta ayuda a prevenir la diabetes

Las bicicletas sí son para el verano y además previenen la diabetes tipo 2

Ir en bicicleta ayuda a prevenir la diabetes

Con la llega del verano y para seguir recordando aquello de recuperar hábitos saludables ha llegado el momento de aparcar el coche y coger la bicicleta. Y no lo decimos solo desde Canal Diabetes sino como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad del Sur de Dinamarca en Odense (Dinamarca), las personas que montan en bicicleta de forma habitual tienen un riesgo hasta un 20% menor de desarrollar diabetes tipo 2.

Si amigos, los daneses acaban de estudiar el efecto de coger la bicicleta y su impacto en la diabetes, un informe que más allá de su rigor si nos sirve de excusa para ponernos a pedalear.

Como explica Martin Rasmussen, director de esta investigación publicada en la revista «PLOS Medicine», «lo más interesante de nuestros resultados es que aquellos que se iniciaron en el uso de la bicicleta también mostraron un menor riesgo de diabetes tipo 2. Y esto es muy interesante porque la población participante en nuestro estudio eran mujeres y varones de mediana edad y mayores. Es decir, nuestros resultados destacan que incluso para las personas de mayor edad nunca es demasiado tarde para coger la bicicleta y reducir el riesgo de padecer una enfermedad crónica».

Más allá de salir a correr o practicar deportes de alto impacto para nuestras extremidades, la bicicleta puede ser una alternativa interesante para nuestra salud y adecuado para la conservación de nuestro medio ambiente.

El objetivo del estudio fue analizar la posible relación entre el uso habitual de la bicicleta, ya sea como medio de transporte o como actividad recreativa, y la reducción del riesgo de aparición de diabetes tipo 2. Y para ello, los autores contaron con la participación de 27.890 mujeres y 24.623 varones con edades comprendidas entre los 50 y los 65 años.

Los resultados mostraron que los participantes que montaban habitualmente en bicicleta tenían un riesgo inferior de desarrollar la enfermedad, siendo este riesgo menor cuanto mayor fuera el tiempo semanal dedicado a pedalear. De hecho, y transcurridos cinco años desde el inicio del estudio, las personas que pasaron más tiempo montando en bicicleta tenían un riesgo un 20% menor de padecer diabetes tipo 2 que aquellas que se negaron a subirse al sillín.

Es más; la prevención del desarrollo de diabetes tipo 2 asociado al uso de la bicicleta fue independiente de otros factores de riesgo de la enfermedad, caso del tabaquismo, el consumo de alcohol, la dieta y el ejercicio físico distinto del ciclismo.

Fuente: http://www.canaldiabetes.com/bicicleta-diabetes/

alimentación deportistas

Cuando practiques deporte, mantén los hábitos saludables de alimentación

En un contexto deportivo, saber elegir los alimentos adecuados al tipo y nivel de actividad física realizado cobra especial importancia para optimizar el rendimiento deportivo y mantener un buen estado de salud

Para el deportista, elegir la cantidad y calidad de nutrientes adecuada para su actividad física resulta esencial de cara a optimizar su rendimiento y marca deportiva. En este contexto, se hace indispensable controlar la alimentación antes, durante y después del entrenamiento para mantener un correcto estado nutricional, ya que se ha demostrado que una dieta inadecuada puede repercutir de manera desfavorable sobre la práctica deportiva.

El ejercicio físico aumenta las necesidades de energía y determinados nutrientes. Por ello, la alimentación debe incluir todos los grupos de alimentos en las proporciones adecuadas para asegurar el mantenimiento del peso corporal y ayudar a optimizar el ejercicio.

Por ello, aunque las bases generales de la alimentación deportiva son comunes para todos los deportistas, las necesidades específicas varían en función de distintos factores como:

  • La intensidad y el tipo de actividad
  • La duración del ejercicio
  • La edad, el sexo y la composición corporal
  • La temperatura ambiental
  • El nivel de esfuerzo

En este sentido, la mayor parte de la dieta de un deportista la constituyen los hidratos de carbono, ya que son la principal fuente de energía del organismo y deben representar en torno al 60-65 % del total de la ingesta calórica diaria. Constituyen las reservas energéticas en forma de glucógeno, por ello, alimentos como el arroz, la pasta, las patatas o las legumbres son indispensables en el menú diario de los deportistas.

Las grasas tienen igualmente una función energética y deben representar un 20-30 % de las calorías diarias, optando por alimentos con un buen perfil lipídico como los pescados azules, los frutos secos o el aceite de oliva virgen extra.

La función estructural la ejercen las proteínas, ya que contribuyen al mantenimiento y desarrollo de la masa muscular. Se debe consumir alrededor de un 15 % de las calorías diarias en forma de proteínas mediante alimentos que aporten una buena cantidad de aminoácidos esenciales. En este caso, conviene alternar entre las de origen animal, como las proporcionadas por lácteos, cortes magros de carne, pescados y huevos, y las de origen vegetal, combinando distintos grupos de alimentos, por ejemplo, legumbres con cereales.

Los micronutrientes, es decir, las vitaminas y los minerales, cumplen un papel indispensable en el metabolismo y las funciones orgánicas del deportista. Estos deben ser aportados a través de la alimentación, evitando posibles carencias o excesos que puedan afectar al rendimiento deportivo. Una buena combinación de todos los grupos de alimentos ayuda a conseguir la cantidad necesaria de estos nutrientes.

Además, se debe prestar atención a los horarios de las comidas, procurando organizar las diferentes tomas en función de la planificación de entrenamientos, tomar algún alimento unas dos horas antes del ejercicio, así como al finalizar. De esta forma, se favorece la disponibilidad y recuperación de las reservas energéticas y la masa muscular.

Cabe destacar que mantener un buen estado de hidratación es igualmente fundamental para la práctica deportiva. Por ello, se debe beber agua y bebidas deportivas, no sólo durante, sino también antes y después del ejercicio.

Por último, recordar que un estado de nutrición óptimo se consigue con un ritmo de alimentación adecuado durante un periodo prolongado y como parte de los hábitos de vida y el entrenamiento deportivo.

cerebro e intestino

Cerebro e intestino: Aspectos psicológicos en los trastornos funcionales digestivos (Parte IV)

cerebro e intestino

 

María Pérez Esteban/ Mayo 2016
El siguiente artículo habla de los aspectos psicológicos en los trastornos funcionales digestivos. La manera de enfocar nuestra vida, la conducta, los pensamientos y emociones repercute en nuestra salud, especialmente en lo considerado para muchos nuestro “segundo cerebro”. Hay una estrecha relación entre nuestro aparato digestivo y nuestra mente, que va desde la parte fisiológica con el nervio vago como hilo conductor entre nuestro cerebro y nuestro intestino hasta el asombroso parecido estructural entre un proceso y otro. Es necesaria una colaboración entre los profesionales de la medicina y de la psicología con el objetivo de ayudar a los pacientes en la mejoría y/o curación de estas patologías. Lo que no podemos ignorar por más tiempo es que no solo somos un conjunto de órganos con una fisiología particular; somos seres racionales y sobre todo somos seres emocionales, todo se relaciona y se influye. Es necesario por tanto atender otros aspectos de la vida del paciente para llevar a cabo los tratamientos más adecuados para que tengan una vida más sana y plena.
Palabras clave: Cerebro, Intestino, nervio vago, digestión, expulsión, hambre emocional, emociones básicas, niveles de intervención, áreas vitales, dietas, intolerancias alimentarias, colaboración profesional.
EL CÍRCULO VICIOSO. CONEXIÓN ENTRE LOS PROBLEMAS DIGESTIVOS Y PSICOLÓGICOS (PARTE 4)
He observado en pacientes que tras pasar determinadas experiencias traumáticas o épocas en la vida en los que la persona ha sufrido enormemente y ha seguido hacía delante sin detenerse “echándose todo encima”, cuando parece que está más tranquilo aparece un problema de salud, alergia o actualmente las famosas intolerancias alimentarias. Nuestro estilo de vida actual, la alimentación, la contaminación, el estrés, el sedentarismo, cómo gestionamos nuestros conflictos y emociones…etc. con todo esto al final acabamos “machacando” nuestro sistema inmune y lo que en principio no representaba ningún peligro se convierte en un enemigo a evitar. En países subdesarrollados como África o determinados países de Iberoamérica, aunque tienen otras problemáticas bastante graves, no están desarrollando las patologías intestinales que están floreciendo cada vez más fuerte en los países del llamado primer mundo. Hace 50 años era impensable encontrar en un supermercado o en la carta de un restaurante alimentos sin lactosa, sin gluten, sin trazos de frutos secos, sin azúcar, aproteicos, etc.…, no hay que olvidar que los alimentos prohibidos ya empezaron en la antigüedad por cuestiones religiosas: cerdo, vaca…,etc. Ahora sumamos cuestiones morales: los que no comen pescado, carne, nada procedente de un animal a cuestiones caprichosas: esto no me gusta, esto si , y el mundo de las dietas; desde el gran universo infinito de las dietas para adelgazar, a las nuevas incorporaciones para depurar, tonificar, anti-edad, anti-oxidantes, anti-flacidez, anti…, y me paro porque no quiero que este artículo se convierta en un libro del tamaño de “Guerra y paz”.
Comer ha pasado de ser una necesidad básica de supervivencia a convertirse en un hobby: “vamos a probar un sitio nuevo” y además en un quebradero de cabeza: “yo no puedo/quiero comer….”
No soy una persona que suela hacer comidas en mi casa porque me gusta más degustar que cocinar, pero recuerdo una de las veces que (sacando mi lado obsesivo) mandé un email para que los invitados me dijeran lo que no podían comer por ser alérgicos o sentarles mal, o simplemente lo que no les gustaba y la combinación final para adaptarme a todas las necesidades me resultó algo complicada.
Es paradójico que en nuestra sobrealimentada sociedad donde tiramos comida todos los días, tengamos cada vez más restricciones dietéticas por cuestiones médicas, intolerancia o hipersensibilidad a ciertos nutrientes, abandonando tristemente cada vez más el poder de ser omnívoros a convertirnos en “alérgicomnívoros”.
Esto sumado a las crecientes modas, neurosis u obsesiones alimentarias; ahora solo alimentos de color rojo (no es un viva el comunismo) ahora solo alimentos verdes (esto tampoco es un manifiesto de Greenpeace) ahora solo proteínas para el músculo o para adelgazar, ahora el trigo “ huele azufre ” convirtiéndose en el nuevo diablo, ahora solo alimentos para el Ying ahora solo para el Yang, ahora solo aquello que se cultiva en el Himalaya, que digo yo que viviendo en España ¿no hay algo más complicado o lejos de recolectar? Todo esto nos está convirtiendo en una especie de “neuroticomnívoros”, por ejemplo nos encontramos con personas cultas, inteligentes, con sentido común, que durante una semana han estado tomando solamente un líquido viscoso llamado “jarabe de arce” para… ¿Para qué realmente lo han hecho? ¿Para qué hacemos algunas de estas cosas, incluida yo misma?
Alguien puede argumentar muchas cosas, pero ¿no está la parte emocional en todo esto? Lo que está claro es que todo el tema relacionado con ingesta de alimentos es un negocio que funciona, y funciona muy bien porque nos engancha de múltiples maneras.
Con las herramientas anteriores podemos ampliar la visión para comprender determinados problemas digestivos donde no hay una causa orgánica y que tras diversos tratamientos no hay una mejoría, quizás sea necesario hacer un escáner de la vida de la persona y empezar a tratar otro tipo de áreas, conductas, pensamientos, emociones que tal vez estén bloqueando su mejoría o en el mejor de los casos sea una llamada de atención sobre algo que no está funcionado bien. Yo no entro en el origen ni en la causa. Evidentemente la gastritis es un problema físico (se tiene o no se tiene). Pero la manera de sufrirla y los síntomas que provoca sí tienen un claro componente psicológico, son ejemplos de patología psicosomática. La ansiedad, el estrés, la depresión, en definitiva la manera del paciente de llevarla aumentan la secreción ácida gástrica, exacerbando los síntomas digestivos, los cuales contribuyen a aumentar la ansiedad y el estrés del sujeto, conduciendo a su depresión y cerrando el círculo vicioso.
En terapia cuando hago psicoeducación o trabajo determinados problemas del paciente, escojo ejemplos de la vida cotidiana o eventos que en principio no tienen relación con el tema, pero que sirven de anclaje para recordarnos un mensaje. Con esto quiero desvelar que los anteriores comentarios (entre otros) sobre Leonardo Di Caprio en Titanic, no obedecen exclusivamente a una espontaneidad impulsiva y sin falta de control que puede resultar graciosa para algunos o falta de seriedad para otros, aporta además un anclaje para recordar la información del esquema de los cinco niveles. Uso mucho las metáforas para explicarle a un paciente porqué le suceden determinadas cosas, a mi siempre me han servido para comprender y recordar mejor los conceptos. En la que presento a continuación no estoy segura de llamarla metáfora porque el proceso es tan similar que no se si es casual porque nuestra naturaleza así se hizo o poniéndome mas mística quizás ésta nos ha querido lanzar un mensaje para entender mejor la relación de uno con la ayuda del otro.
Para explicar como funciona nuestra psique voy a utilizar como metáfora el proceso digestivo. Cuando ingerimos un alimento primero lo masticamos y tragamos, una vez hecho esto la primera fase es la llegada al estómago donde los jugos y el ácido del propio estómago lo transforman en papilla para así poder pasar al duodeno y entrar en el intestino delgado. Es necesario tratar esa papilla con la bilis y el jugo pancreático que se vierten en el interior del intestino para que la disuelvan en grasa, hidratos, proteínas y azúcar necesarios para vivir. Gracias a esto los alimentos se convierten en absorbibles, filtrándose a través de la pared del intestino y llegando a la sangre. En la alimentación casi todo es absorbible, útil y necesario para
nuestra nutrición. Sin embargo el esqueleto de los alimentos (celulosa y compuestos derivados) no se puede absorber, alimentos por ejemplo que contienen fibra no absorbible.
Por un lado tenemos esta parte no absorbible que llamamos desechos, aunque el nombre no suene muy agradable son muy importantes para el proceso, por otro lado tenemos los movimientos del intestino, señales que recibe y que le hacen, o bien trabajar y contraerse o bien descansar y relajarse, lo que vimos anteriormente con el sistema simpático y parasimpático; por supuesto que en el equilibrio entre las dos señales estaría la actividad normal. Estos desechos junto con los movimientos intestinales, permiten llegar hasta el final del proceso para llevar a cabo la tarea de expulsión.
Todos hemos sufrido en algún momento las graves consecuencias de no expulsar los desechos, sin obviar que para muchas personas puede ser un riesgo de salud. En lo que expulsamos no solo están estos desechos de los alimentos, hay también bacterias que habitan en el colón y el recto, y células muertas de las paredes del tubo digestivo que se descaman y renuevan continuamente. Es por tanto un proceso de regeneración interior.
Con este proceso en nuestra mente cruzamos una vez más el puente dejando la parte fisiológica y llegado a la parte psicológica. Cuando nos pasa algo o tenemos una vivencia con alguien, la información consciente (todo aquello que recordamos o que estamos viviendo), sería todos los alimentos que absorbemos, siempre teniendo en cuenta nuestros propios filtros: cada uno tiene su propia bilis y su jugo pancreático diferente al de los demás. Sin embargo en cada vivencia o relación con alguien, existe una parte no absorbible por nuestra bilis y jugo pancreático, es la parte insconsciente; esta parte es necesaria en todo el proceso, pero en algún momento hay que sacarla a la luz y expulsarla de nuestro interior. Si acumulamos mucho desecho acabará bloqueándonos e impidiendo también que entren cosas nuevas. Si un día expulsamos todo de repente sin filtro, nos debilita y perdemos también minerales y nutrientes importantes.
Hemos aprendido cuando no hacer o decir determinadas cosas en público, hemos aprendido afortunadamente a controlar nuestras “expulsiones” para los momentos y lugares adecuados. Sin embargo esto es relativo, hay personas que tienen una mayor retención que otras.
Hay veces que se nos escapan comentarios o hacemos cosas de las que luego nos arrepentimos porque no queríamos sacarlas a la luz; por ejemplo los “lapsus linguales” aquellos comentarios o palabras que nos ponen en grandes aprietos y que nos hacen desear ser un avestruz y esconder la cabeza. Volviendo al segundo cerebro a veces en nuestro interior hay una batalla entre nuestras propias bacterias, alimentos con parte no absorbible que no digerimos bien, acumulación de desechos de varios días y aparecen muchos gases con sus consabidas
molestias, y aunque no queramos se nos escapan o nos cuesta mucho controlarlos; en el plano psicológico serían los lapsus linguales, los sueños, los comentarios inapropiados. Hay gente que tiene más gases que otros, pero ¿qué ocurre en todos los casos?, que huelen mal, que nadie quiere estar presente cuando alguien ha cometido esa imprudencia y que el protagonista exceptuando que lo haya querido hacer a propósito solo para contaminar a su entorno, se siente avergonzado.
Razones de este desequilibrio hay muchas y muchos factores, principalmente no alimentarse bien o no llevar a cabo una expulsión regular de ese proceso de regeneración interior donde sacamos lo que ya no necesitamos y nos quedamos con aquello que es esencial para vivir.
Cuando nos alimentamos muy mal y se han acumulado una serie de bacterias es necesario un cambio en la dieta, otras veces tragamos demasiado y se produce un sobrepeso donde nos resulta muy complicado movernos, relacionarnos y esto además nos engancha a seguir tragando. Otras veces por el contrario no nos alimentamos suficiente, vivimos sin apenas energía para nosotros, anestesiando nuestro primer grito de supervivencia al nacer: el hambre, la llamada al alimento.
Como en todo el equilibrio, “el trabajo diario” es lo que hace que funcionemos adecuadamente.
En todas las patologías o problemas cuando solos no podemos hacer frente a un cambio en la dieta , porque hay alimentos que no podemos dejar de consumir, no tenemos fuerza de voluntad para evitar ciertas cosas, por mucho que lo intentamos no conseguimos expulsar de nuestra vida los desechos, no tenemos ya ni ganas de comer, lo mejor es buscar ayuda, siempre habrá un profesional que nos ayude a cambiar esa dieta, impedir atracones o recuperar otra vez el deseo de disfrutar de una buena “comida” y olvidar para siempre aquella que nos sentó tan mal.
No creo en la exclusividad sobre la causalidad de las enfermedades, ni que las patologías en el ser humano se deban a una única respuesta, aún así quiero manifestar que por encima de todo siempre que haya cualquier trastorno digestivo la primera línea de intervención es médica, hay que descartar cualquier patología, realizar las pruebas pertinentes y llevar a cabo el tratamiento que el médico considere más adecuado, la medicina ha salvado muchas vidas y afortunadamente lo seguirá haciendo. Además, paralelamente creo en la colaboración y cuanto más estrecha, amigable y cercana mayor será el beneficio para el paciente. Los egos solitarios llevan a una dieta muy pobre para el paciente.
Al final se trata de un objetivo común: ayudar a las personas para que puedan disfrutar de su vida de una manera sana y adecuada; la visión holística y la colaboración entre profesionales en
cualquier campo de la salud solo puede traer beneficios al paciente que sufre de una patología. La frase La unión hace la fuerza siempre tuvo razón y en patologías digestivas donde esa unión es desde física gracias al nervio vago hasta estructural, el asombroso parecido en los procesos del funcionamiento de nuestra psique con el “segundo cerebro” el proceso de la digestión, hace que sea muy complicado que un tratamiento sea efectivo sin tener en cuenta el otro lado del puente.
Como dije anteriormente lo que no podemos ignorar por más tiempo es que no sólo somos un conjunto de órganos con una fisiología particular, somos seres racionales y somos sobre todo seres emocionales, todo se relaciona, se mezcla, se influye y es necesario abrir la mente para tener la foto completa de la vida de una persona. Por último quiero añadir a la íntima relación que existe entre nuestro aparato digestivo y nuestro cerebro que, aunque “el experto” en cuestión siempre tendrá mi admiración y cariño por su carrera deportiva (aquí me verán el plumero en cuestiones futbolísticas), siento contradecir a Iker Casillas, en mi larga trayectoria tras haber probado muchas, confirmo que las mejores rosquillas del mundo las sigue haciendo mi abuela .
CONCLUSIONES FINALES
Existe una estrecha relación entre la parte psicológica: conducta, pensamientos, sentimientos y emociones con nuestro aparato digestivo. Existe una interacción. Cuando no gestionamos bien una parte la otra se ve afectada y viceversa.
Nuestro aparato digestivo tiene una comunicación constante con nuestra mente a través del nervio vago, contiene más de 100 millones de neuronas. En él se produce serotonina, dopamina y hay una alta implicación del sistema de secreción de opiáceos durante la ingesta, se le renombra “nuestro segundo cerebro”.
Es frecuente la presencia de trastornos psicológicos en determinados problemas digestivos. Gran parte de nuestras emociones están influenciadas por el sistema nervioso digestivo.
No sólo somos seres racionales, somos también seres emocionales porque nuestro cerebro está programado para reaccionar siempre con una respuesta emocional y es imprescindible tenerlo en cuenta en los trastornos funcionales digestivos.
El modo en que un paciente gestiona psicológicamente su trastorno digestivo puede convertirse en un círculo vicioso que se retroalimenta. La ansiedad, depresión, su estilo de vida, aumentan los síntomas de la enfermedad digestiva.
Contar con herramientas como el esquema de los cinco niveles de intervención o las cinco áreas vitales, ayuda a tener una visión mas completa de la problemática de un paciente. Considerar el factor psicológico es importante cuando los tratamientos convencionales y sintomáticos no aportan una mejoría significativa y es necesaria la intervención en otros niveles psicológicos.
La colaboración entre los distintos profesionales en estas patologías conllevará un mayor beneficio para el paciente.
Bibliografía:

 www.rae.es  http://www.medicaldaily.com/human-brain-hardwired-acts-kindness-vagus-nerve- activated-during-empathy-313020  http://www.psicol.unam.mx/profesionales/psiclinica/iem/pdf/la_teoria_polivagal.pdf  Oliveros Calvo E https://www.youtube.com/watch?v=8O7a0enj7dE . El cerebro intestinal: psicogastroenterología.. Psiquiatra Madrid  http://www.scientificamerican.com/article/gut-second-brain/  http://www.medicalnewstoday.com/articles/291259.php  http://www.lavidalucida.com/que-hace-la-serotonina-en-nuestro-cuerpo.html  Simon V, “La Compasión: El Corazón Del Mindfulness” 2015. Sello Editorial.  L.Hay L, “Sana tu cuerpo” 1992. Editorial Urano.  Schnake S. A, “Presencia y actualidad del enfoque gestáltico holístico de la enfermedad”. Conferencia en AGBA. Agosto 2005.  Rolf E, “La Medicina Del Alma: El Código Secreto Del Cuerpo. El Corazón De La Sanación”. 2015 Planeta.  Álvarez Sánchez A,“Pacientes con dispepsia funcional: ¿Cómo podríamos manejarlos mejor?” Septiembre 2012. www.vademecum.es  Devesa JM, “Doctor, estoy estreñida… Unas historias que contar, Mitos y Realidades” 2014. Editorial ACCI (Asociación Cultural y Científica Iberoamericana)  Instituto Galene. Módulo 8: Los 5 niveles de Intervención. Relación Terapéutica y Técnicas Básicas. Apuntes del Master en Psicoterapia Humanista Integrativa/ Counselling 2011/2013.  Schnake S. A, “Diferencia entre Enfoque Holístico y lo Psicosomático.” Centro Anchimalen Manao, Chiloe  Schnake S. A, “Enfoque Holístico de la Salud y la Enfermedad.” Centro Anchimalen 2007 Manao, Chiloe
 Schnake S. A, “La vos del Síntoma: del discurso médico al discurso organísmico”. 2004. Cuatro Vientos.

hipertensión

Controla tu hipertensión y disfruta de calidad de vida

 hipertensiónEl mejor consejo para controlar la presión arterial es una buena prevención. La principal recomendación es seguir un estilo de vida saludable

De acuerdo con la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) , el 40 % de la población adulta española tiene la tensión arterial elevada. Esto quiere decir que 15 millones de personas adultas en España son hipertensas y, de ellas, sólo una parte controla bien su hipertensión.

Hipertensión es el término utilizado para describir la presión arterial alta. La presión arterial es la fuerza que ejerce el corazón sobre las arterias para que éstas impulsen la sangre hacia los diferentes órganos del cuerpo humano.

El Club del Hipertenso nos recuerda que los niveles normales de presión arterial están fijados en 140 mm Hg para la sistólica y 90 mm Hg para la diastólica, lo que solemos “traducir” como unos niveles de “14-9”.

La hipertensión supone un mayor esfuerzo para el corazón. Para combatir el sobreesfuerzo, el corazón aumenta su masa muscular, se vuelve más irritable y produce arritmias. Esto puede dar lugar a afecciones como la insuficiencia coronaria o afectar a otros órganos como el cerebro, el riñón o la vista.

La hipertensión no produce síntomas y puede pasar desapercibida, por lo que hay que llevar un control de la presión arterial para mantener valores adecuados y así gozar de una buena calidad de vida.

Hábitos saludables para tu tensión arterial:

  • Mide tu tensión arterial a menudo. Es recomendable hacerlo al menos cada 15 días. Lleva un registro de los valores para comprobar si hay subidas o bajadas. A partir de los 40 años y si hay antecedentes de hipertensión, se debe controlar a diario.
  • Cuida el contenido en sal de tu dieta. El exceso de sal añadida o tomar alimentos con mucha sal puede aumentar la tensión. Lo ideal es tomar alimentos frescos: consumir frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan, cereales, lácteos, pescados, carnes…
  • Controla tu peso. El sobrepeso y la obesidad pueden provocar una elevación de la tensión.
  • Cuidado con el alcohol. Un consumo moderado de vino o cerveza (un vaso) puede ser beneficioso, pero el exceso puede provocar un aumento de la presión arterial.
  • Practica ejercicio. Practica ejercicio. El aumento de actividad hace que aumente la masa muscular y ayuda a mejorar la capacidad al realizar un esfuerzo, controlar el peso, conservar un buen estado de salud y prevenir las enfermedades cardiovasculares.
  • Si eres hipertenso, no olvides tomar la medicación pautada por tu médico. Aunque te encuentres bien, acude al médico periódicamente para controlar la presión arterial y la medicación.
  • Y, sobre todo, mantén una actitud positiva ante la vida y evita el estrés.

Estos hábitos saludables ayudan a mantener la presión arterial en valores normales y a controlar la hipertensión en caso de que la tengas alta.

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beneficios del running

Consejos para aficionados al running

beneficios del runningEl running o “salir a correr” es un deporte al alcance de todo el mundo que cada vez cuenta con más seguidores. Para disfrutar de él evitando lesiones, los aficionados deben prestar especial atención a su alimentación e hidratación y a la planificación de las sesiones de entrenamiento.

El running, cada vez practicado por más personas de todas las edades, aporta múltiples beneficios para la salud. En primer lugar, ayuda a controlar el peso y a mejorar la forma física. Como todo deporte, te mantiene activo y ayuda a conservar un buen estado de salud, tanto a nivel físico como mental: además de contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares, es una buena forma de combatir el estrés y de favorecer el descanso.

Al tratarse de un deporte de intensidad, exigente con las articulaciones y los músculos, los aficionados deben ajustar el tipo e intensidad a sus condiciones individuales, sin olvidarse de seguir unas pautas adecuadas de hidratación y alimentación y consultar con un experto para resolver cualquier duda.

Si te estás iniciando en el “mundo runner”, hay una serie de recomendaciones a tener en cuenta para obtener el máximo beneficio del entrenamiento, prevenir posibles lesiones y optimizar tu rendimiento:

Elige unas buenas zapatillas

Da igual el nivel, el running es un deporte de repetición en el que cualquier defecto de pisada se acentúa, pudiendo dañar las articulaciones. Por ello, la elección de un calzado acorde con tus necesidades y tipo de pisada es imprescindible. Si quieres saber cómo apoyas el pie al correr, consulta a un experto o pide asesoramiento en tiendas especializadas.

Empieza de forma gradual según tu nivel

Valora tu forma física antes de empezar y adapta los primeros entrenamientos en función de tus posibilidades. Uno de los errores más comunes es forzar al cuerpo, lo cual tiene consecuencias negativas en la progresión de los entrenamientos y aumenta el riesgo de lesiones.

Proponte miniobjetivos

Plantear y cumplir un objetivo cada semana te ayuda a comprobar tu evolución a corto plazo y, además, te motiva mentalmente para seguir progresando.

Alterna con otros deportes

El running aumenta la capacidad cardiovascular o el llamado “fondo físico”. Alterna los días de “salir a correr” con días de trabajo de fuerza muscular, en el gimnasio o en casa, para que los músculos evolucionen a la vez que la resistencia.

Respeta los descansos

El descanso es parte del entrenamiento. Programa y respeta tus días de descanso para evitar lesiones a largo plazo y permitir que el cuerpo se recupere.

Cuida la hidratación

El cuerpo pierde una gran cantidad de agua con la sudoración, por lo que es necesario recuperar las pérdidas mediante la hidratación antes, durante y después de ejercicio. La cantidad de líquidos se debe adaptar a la intensidad y duración del ejercicio, así como a las condiciones ambientales, cuidando especialmente el aporte en ambientes calurosos.

Adapta la alimentación

El running es un ejercicio de intensidad con gran gasto calórico y desgaste muscular. Los hidratos de carbono (pasta, arroz, cereales, pan, etc.) son la principal fuente de energía y las proteínas (carnes magras, pescados o huevos principalmente) contribuyen al mantenimiento y desarrollo de la masa muscular. En la alimentación de los deportistas debe cuidarse además el aporte de minerales como el hierro o el calcio, sobre todo en las etapas de crecimiento y desarrollo, así como en la mujer deportista. Por ello, un adecuado aporte de nutrientes es clave en los deportistas en el conjunto de una alimentación variada y equilibrada.

 

 

 

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Consejos del American College para un corazón sano

Para tener un estilo de vida saludable, no solo es importante realizar ejercicio físico diario, sino modificar los comportamientos sedentarios

claves para un corazón sano

Si Nelson Mandela ya decía algo así como que el ejercicio es la clave para mantener una buena salud tanto corporal como mental, el prestigioso College of Sports Medicine, un instituto americano que pasa por ser la mayor organización mundial especializada en medicina deportiva y del ejercicio, se encarga de realizar estudios científicos sobre la práctica de ejercicio saludable para la mejora de la salud. Todos sus estudios y publicaciones reafirman la necesidad de mantener una buena salud física y mental, que pasa porque las constantes cardiovasculares sean saludables. Para ello recomiendan mejorar la resistencia, la flexibilidad y las capacidades neuromotoras.

Hablando del estilo de vida saludable, no solo es importante realizar ejercicio físico diariamente, sino que uno debe modificar los comportamientos sedentarios y abandonar estilos de vida que supongan un riesgo para la salud en general y para el corazón en particular. Por ello, si se pasa horas sentado en la oficina, emplea parte del tiempo libre delante de la televisión o leyendo en un sillón, debemos tratar de contrarrestar los efectos negativos de esta vida sedentaria incrementando de forma significativa el ejercicio a diario.

Recomiendan realizar un mínimo de 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada, es decir, unos treinta minutos de deporte diario a la semana

En este sentido, el Colegio de Medicina Deportiva (ACSM) ha publicado recientemente la guía para la prescripción del ejercicio con sus recomendaciones sobre la cantidad y calidad que se debe realizar en la edad adulta. Resuelven así de forma definitiva la eterna cuestión sobre cuál es el tipo de ejercicio que debemos realizar y con qué frecuencia y duración, y todo ello respaldado por evidencias científicas. Estos estudios concluyen en la recomendación general para cualquier adulto sano de realizar un mínimo de 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada, es decir, unos treinta minutos de deporte diario cinco días a la semana.

Carol Garber afirma que las evidencias científicas sobre los beneficios que reporta el ejercicio moderado para la salud superan con creces a los posibles riesgos (lesiones o daños de otro tipo) que la práctica deportiva conlleva. Las recomendaciones básicas sugieren la realización de una rutina de ejercicios variados que potencien las siguientes capacidades: flexibilidad, resistencia y fuerza.

Las recomendaciones del Colegio Americano de Medicina Deportiva no se circunscriben solo a la práctica de ejercicio moderado, sino que establece varias posibilidades para su práctica:

  • 150 de ejercicio moderado a la semana, que se puede dividir en rutinas de treinta a sesenta minutos diarios, cinco días a la semana.
  • 120 minutos de ejercicio intenso a la semana, en sesiones de veinte minutos a una hora, tres días a la semana. Tras la realización de una actividad intensa es necesario intercalar un día de descanso para que el organismo y la musculatura se recuperen.
  • En caso de que el tiempo sea una limitación, como de hecho argumentan casi todas aquellas personas que no hacen ejercicio, se acepta como útil la realización de microsesiones de diez minutos varias veces al día, que ayudan a mejorar sensiblemente la salud.

Como criterio general, se recomienda la progresión gradual del ejercicio tanto en el tiempo como en la intensidad de la actividad física que practiquemos. Por un lado, se evitan lesiones indeseadas y, por otro, se consigue que el cuerpo no se acostumbre al esfuerzo y se atasque en la progresión y la mejora de las constantes físicas.

Las tres grandes áreas fisiológicas que hay que mejorar son:

La resistencia

Cualquier persona en edad adulta debe entrenar cada grupo muscular al menos dos o tres veces a la semana, mediante la realización de ejercicios variados y compensados de baja intensidad. Lo ideal es realizar al menos dos series de cada ejercicio y un máximo de cuatro, con una cantidad de repeticiones de entre quince y veinte si es una persona en edad adulta (de 45 años en adelante). En caso de realizar ejercicios de intensidad moderada alta, después debe guardarse un día de descanso.

Cada ejercicio de estiramiento debe mantenerse idealmente unos 20 segundos hasta notar que el músculo está trabajando

La flexibilidad

Si cuando nacemos, la flexibilidad es una de las características más destacables en los bebes y los niños, según nos vamos haciendo mayores perdemos flexibilidad de forma muy rápida, lo cual degrada de alguna manera nuestra salud. Es muy importante realizar ejercicios de flexibilidad por lo menos dos o tres días a la semana para mantener un rango de movimiento lo más amplio posible, y más según vamos siendo más mayores, lo que nos evita pérdidas de movimiento y caídas.

Cada ejercicio de estiramiento debe mantenerse idealmente unos 20 segundos. Mantenerlo en un punto de tensión suficiente en que notemos el músculo trabajando. Cada estiramiento de cada grupo muscular debe realizarse dos o tres veces, hasta que completemos un minuto de cada uno. El estiramiento debe ser estático, es decir, que no se realicen rebotes mientras se trabaja cada músculo. El momento idóneo para realizar estiramientos es siempre tras haber realizado ejercicio, ya que así el músculo estará suficientemente caliente y se puede forzar su elongación sin riesgos de lesión.

La actividad neuromotora o funcional

El College of Sport Medicine recomienda realizar ejercicios funcionales dos o tres días en semana. Estos deben incluir ejercicios que trabajen habilidades motoras como el equilibrio, la agilidad, la coordinación y el movimiento; para ello lo mejor son ejercicios como el entrenamiento propioceptivo y las actividades tipo taichí o el yoga, que mejoran estas funciones físicas. Veinte o treinta minutos al día es suficiente para mejorar y reactivar las funcionalidades neuromotoras.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-02-23/como-tener-un-corazon-sano-y-prevenir-un-infarto-segun-el-american-college_1156722/

sedentarismo

Alerta de la gran tendencia al sedentarismo en España

Un estudio realizado por la Universidad Internacional de Valencia (VIU) revela que sólo el 36,22 por ciento de la población española con edad comprendida entre los 15 y los 75 años realiza una actividad físico-deportiva de forma regular una o dos veces por semana, lo que refleja la “progresiva y preocupante tendencia al sedentarismo en España”.

Así se desprende del estudio realizado por Francesc Llorens, profesor del Grado de Educación Infantil y Primaria y del Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, FP y Enseñanza de Idiomas de la VIU para analizar, por un lado, cómo los diferentes esfuerzos físicos repercuten en el normal funcionamiento atencional y en el procesamiento de la información visual y, por el otro, para conocer si la práctica regular de actividad física afecta positivamente al rendimiento académico y a la salud mental.

Según ha informado la institución académica en un comunicado, el informe sostiene que el deporte, en “intensidades aeróbicas moderadas”, repercute “notablemente” en la salud mental, ya que reduce el estrés, la ansiedad, las circunstancias que rodean a la depresión, aumenta el estado de ánimo y el bienestar y afecta a las funciones cognitivas como la memoria a corto plazo o la motivación.

Tanto es así que, según sostiene, la realización de esfuerzos aeróbicos con una duración de entre 20 y 60 minutos tiene “un efecto positivo sobre un gran número de procesos cognitivos inmediatamente después de su realización” de manera que, al término del mismo, los participantes “están mejor preparados para realizar cualquier tipo de acción, concentrarse o resolver problemas complejos”.

Creación de planes estratégicos

El estudio ahonda en los “peligros” derivados del sedentarismo y señala que la inactividad física de la población es el cuarto factor de riesgos en lo que respecta a la mortalidad mundial (supone el 6% de la mortalidad según la Organización Mundial de la Salud).

Asimismo, el trabajo hace hincapié en la práctica del deporte en todos los estadios generacionales especialmente en la adolescencia donde se observa una caída “preocupante” ya que se ha comprobado que los porcentajes de práctica de deporte pasan de un 64% en niños con edades entre 6-7 años a un 50% en adolescente de 16-18.

El punto de mayor intensidad se produce a los 10 años donde el 71% de los menores practica algún tipo de deporte, una cifra que cae hasta un 50% cuando llegan a los 18 años. En cuestión de géneros, estas cifras son “más alarmantes” entre las adolescentes ya que pasan de un 63% a los 10 años a un 35% a los 18 (en el género masculino la caída es más suave, pasando de un 78% de niños que practican deporte con 10 años a un 64% de adolescentes).

En este punto defiende la necesaria creación de planes estratégicos para aumentar la actividad física en la escuela y entre la población en general porque proliferarían los estilos de vida saludables y se reducirían los gastos sanitarios derivados de patologías causadas por el sedentarismo.

Fuente:

http://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-alerta-gran-tendencia-sedentarismo-espana-20151209105833.html#disqus_thread

niños, ejercicio lúdico, actividad física.

Cuida la salud de los niños con ejercicio: una hora diaria, cinco días a la semana.

niños, ejercicio lúdico, actividad física.

Los niños y adolescentes, de forma general, deben practicar ejercicio de moderado a vigoroso al menos una hora diaria durante cinco días a la semana y las actividades sedentarias no educativas no deben exceder las dos horas diarias, según han recordado los especialistas en el Simposio ‘Implementación de la actividad física, objetivo esencial en salud pública’, en el marco del Congreso Extraordinario de la Asociación Española de Pediatría (AEP) que se celebró en Madrid este fin de semana.
Los pediatras advierten de que la actividad y el ejercicio físico son esenciales para el mantenimiento de la salud, pero además, en la infancia resultan esenciales para potenciar diversos procesos físicos, prevenir diferentes patologías que puedan desarrollarse en la edad adulta –como el sobrepeso y la obesidad– y fomentar el bienestar psicológico. En este sentido, coincidieron en señalar al pediatra y al profesional de la actividad física y el deporte como figuras clave en la prescripción de hábitos saludables desde la infancia, especialmente en los relativos al fomento de la actividad física desde edades tempranas.

La moderadora del Simposio, la doctora Rosaura Leis, coordinadora de la Unidad de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela y Profesora Titular de Pediatría de la USC, destacó que “el importante aumento de la obesidad en nuestro país en los últimos años guarda estrecha relación con los profundos e importantes cambios acontecidos en nuestros hábitos, como el descenso de la actividad física y el aumento de la inactividad y el ocio pasivo”.

Para el doctor Gerardo Rodriguez, del Grupo de Actividad Física de la Asociación Española de Pediatría, y otro de los expertos participantes en el Simposio, “el sedentarismo es un grave problema para la salud, equiparable a otros factores como la hipertensión, la hipercolesterolemia y el tabaquismo”. Según este experto, “la última Encuesta de Salud de España muestra que el 12% de los niños entre 5 y 14 años y el 45% entre los 15 y los 24 años realizan nula o escasa actividad física”.
A este respecto, Javier Rico, gerente de la Fundación Deporte Galego, abogó por la intervención en centros escolares como fórmula para el fomento de la actividad física, ya que “intervenir en los centros educativos permite actuar sobre el 100% de la población en edad escolar”.

Igualmente, la profesora Marcela González-Gross, del Departamento de Salud y Rendimiento Humano de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte-INEF de la Universidad Politécnica de Madrid y miembro de CIBERobn, ponentes en el Simposio, explicó “la actividad física proporciona un equilibrio psicofísico y un aumento de la capacidad funcional de los diversos sistemas orgánicos”.

“Pero además -añadió-, en la infancia resulta determinante para potenciar el crecimiento y desarrollo, tanto neurológico como músculo-esquelético, facilitando una mayor mineralización de los huesos y mejorando la salud ósea en la edad adulta. Junto a ello, la actividad física desde edades tempranas favorece la maduración del sistema nervioso motor y aumenta las destrezas motrices, además de ayudar al control del sobrepeso y obesidad, previniendo la obesidad en la edad adulta. También mejora el estado de ánimo y aumenta la autoestima, fomenta la sociabilidad y aumenta la autonomía y la integración social”.

Según esta experta, “en la actualidad, las condiciones de vida urbana, seguridad, horarios de actividades curriculares y ocio condicionan la actividad física en cuanto al tiempo, el lugar y las modalidades, pero es importante que el niño y adolescente incorpore la actividad deportiva como un estilo de vida, en el que el pediatra tiene un rol fundamental”. Aunque el consenso científico recomienda ejercicio una hora al día cinco días a la semana, los expertos consideran importante adaptar la actividad física a las diferentes etapas de crecimiento. Así la profesora González-Gross diferencia entre la edad preescolar, la edad escolar y la pre-adolescencia y adolescencia.

“Entre los 2 y los 5 años el objetivo es estimular la percepción sensorial, la coordinación motriz y el sentido del ritmo, mientras que entre los 6 y los 12 años se trata de buscar el dominio y control del equilibrio junto a la adquisición o perfeccionamiento de movimientos automáticos –ha explicado–. Entre los 10 y los 11 años es importante no insistir en el carácter competitivo del deporte y que se practiquen varios diferentes y ya en la adolescencia, es relevante evitar el abandono del ejercicio físico”.