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Almuerzos saludables para la vuelta al cole

Cómo preparar los mejores almuerzos para la vuelta al cole

Almuerzos saludables para la vuelta al cole

Ha llegado el momento de volver a la rutina. Las clases van a dar comienzo un año más, lo que significa que nuestros pequeños pasan de curso y comienzan una nueva etapa de aprendizaje y juegos.

Volver a madrugar no es gusto de nadie, y más después de los meses de relax y disfrute que hemos pasado todos. Parece mentira lo rápido que ha pasado el verano, tan sólo unos meses atrás estábamos pensando nuestro destino de vacaciones y preparábamos con ilusión nuestras maletas. Pero también es necesario volver a los horarios y a los días estructurados, las clases extraescolares y las meriendas.

Uno de los retos a los que nos enfrentamos cada comienzo de curso son las meriendas y el almuerzo. Buscamos variedad de ideas, pero acabamos haciendo el típico bocadillo de jamón y queso o salchichón de siempre. Por eso, te traemos unas ideas fáciles, saludables y que seguro, les encantan.

Sencillos y rápidos almuerzos para la vuelta al cole:

  • Galletas de avena con chocolate. Puedes prepararlo el fin de semana y guardarlo en un recipiente para usar durante la semana. Están super ricas y son muy fáciles de preparar.
  • Granola casera con frutos secos. Utiliza avena, nueces, almendras, coco rallado, canela, cacahuetes, semillas de girasol o un poco de miel. Puedes añadir también arándanos deshidratados. Aprovecha que tienes el horno caliente para preparar esta granola. Pueden tomarlo como cereales por la mañana o llevar al colegio en una bolsita con un brik de leche o un zumo natural.
  • Chips de plátano deshidratado. La mejor alternativa a las patatas fritas. Basta con cortarlo en rodajas muy finitas y hornearlo para que quede bien crujientes, cubriendo las rodajas con un poco de papel de plata para que no se quemen. Seguro que les chiflan.
  • Hummus con palitos de zanahoria es otra opción rica para tomar como snack. Pueden llevar un pequeño tupper con los palitos de zanahoria y el humus para ‘dippear’.
  • Yogur griego con arándanos y chocolate negro rallado. Utiliza pequeños tarritos para poner el yogur, unos cuántos arándanos o frambuesas y ralla un poco de chocolate negro por encima. Algo fresquito y muy rico.
  • Macedonia de frutas. Coge las frutas que más le gusten a tu pequeño (fresas, plátano, melón, kiwi, etc.) córtalo en trocitos y ponle un poquito de zumo de limón y de naranja por encima. Guárdalo en un tarrito pequeño para llevar y mételo en la nevera hasta el día siguiente. Es una forma de asegurar que comen suficiente fruta, pero de una manera más divertida.
  • También puedes preparar un sándwich con pan integral o tortitas de arroz y un poco de jamón cocido, queso fresco y canónigos.

Galletas de avena para la vuelta al cole

Estas son algunas ideas de snacks que puedes preparar para la vuelta al cole. Hay infinidad de opciones y lo mejor es que pruebes varias para ver cuál le gusta más a tu pequeño.

Intenta que te ayuden a prepararlo para que así tengan más ganas de comerlo durante la semana y puedan divertirse elaborando su merienda. Además, incentivar su participación va a hacer que muestren interés por nuevos alimentos que quizá no habían probado anteriormente, descubriendo así un mundo de sabores y texturas.

 

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propiedades del yogur

Un yogur diario reduce el riesgo de hipertensión en las mujeres

propiedades del yogur

La toma de un yogur diario reduce significativamente el riesgo de desarrollo de hipertensión arterial (HTA). O así sucede, cuando menos, en el caso de las mujeres, tal y como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (Estados Unidos) y presentado en el marco de las Sesiones Científicas 2016 sobre Epidemiología y Estilos de Vida de la Asociación Americana delCorazón (AHA), celebradas recientemente en Phoenix (Estados Unidos).

En palabras del doctor Justin Buendía, director del estudio, “el nuestro es el estudio más grande realizado hasta el momento para analizar los efectos específicos del yogur sobre la presión sanguínea. Y si bien no existe ningún alimento que pueda considerarse una panacea, tomar yogur como parte de una dieta saludable ayuda a reducir el riesgo a largo plazo de HTA en la población femenina”.

Menor riesgo de HTA

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron el consumo de yogur y los historiales médicos de los participantes incluidos en el Estudio de Salud de las Enfermeras (NHS) y en el Estudio de Salud de las Enfermeras II (NHS II), en su mayoría mujeres de 25 a 55 años de edad, y en el Estudio de Seguimiento de Profesionales Sanitarios, en su mayoría varones con edades comprendidas entre los 40 y los 75 años.

Durante el seguimiento de los estudios –de 18 a 30 años– se registraron 74.609 nuevos casos de HTA. Y de acuerdo con el análisis de los resultados, la toma de cinco o más yogures semanales conlleva, frente al consumo de un único yogur al mes, una disminución del 20% del riesgo de desarrollar la enfermedad.

Es más; en caso de que el yogur se complemente con una dieta saludable desde un punto de vista cardiovascular, la reducción del riesgo es incluso mayor. Concretamente, el riesgo de HTA en las mujeres que consumían cinco o más yogures semanales como parte de una dieta con gran cantidad de frutas, nueces, verduras y otros alimentos bajos en grasas, caso de los cereales, tenían un riesgo hasta un 31% inferior de desarrollar HTA que aquellas que tomaban un único yogur semanal y seguían una dieta muy poco saludable.

Y en este contexto, si bien también se observó un efecto positivo sobre la presión arterial con el consumo de otros lácteos como la leche y el queso, “el beneficio con el yogur fue muy superior al observado con otros lácteos”, apunta el doctor Buendía.

Sin datos suficientes en varones

En definitiva, como destaca el doctor Buendía, “nuestros resultados demuestran que el consumo diario de lácteos, y sobre todo de yogur, reduce el riesgo de desarrollo de HTA, factor de riesgo clave para la presentación de enfermedades cardiovasculares, infarto de miocardio e ictus”.

Un beneficio, sin embargo, no observado en el caso de la población masculina. Y es que como concluyen los autores, “los varones en nuestro estudio consumían mucho menos yogur que las mujeres, lo que quizás podría explicar que los efectos del consumo regular de yogur en la población masculina fueran inferiores”.

Fuente: http://www.somospacientes.com/noticias/avances/las-mujeres-que-toman-yogur-a-diario-tienen-menor-riesgo-de-hipertension/ 

leche nutrientes

La leche, una fuente indiscutible de nutrientes

leche nutrientesLa leche es una fuente indiscutible de nutrientes esenciales.  Así se desprende del informe ‘Compendio de las dudas más frecuentes sobre productos lácteos recogidas en las consultas médicas’, elaborado por la Federación Española de Industrias Lácteas (FeNIL) con la colaboración de expertos del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Complutense de Madrid, y que además, señala que se recomienda su consumo tanto para adultos como para niños.

En este sentido, el informe recalca que la leche es un alimento valioso desde el punto de vista nutricional, ya que es una fuente de nutrientes esenciales. En concreto, proporciona más del 50 por ciento de las recomendaciones diarias de calcio y más del 25 por ciento de la vitamina A, B12 y fósforo 6, además de proteínas de alto valor biológico (caseína y proteínas séricas.

“La creciente preocupación que existe en la sociedad actual por llevar una vida saludable conduce, en muchas ocasiones, a seguir dietas poco recomendables o a dejar de consumir determinados productos sobre los que pesan mitos, como que se trata de alimentos que engordan, provocan molestias o que sólo son necesarios en determinadas etapas de la vida”, señala el documento.

Por ello, el trabajo explica que la leche materna humana es el alimento ideal para el lactante de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida y, acompañada de una alimentación complementaria adecuada, hasta que el niño cumpla al menos dos años.

Sin embargo, avisa de que esto “no significa” que se pueda dejar de tomar leche después de los dos años sin que perjudique la alimentación, ya que su consumo es altamente recomendable en todas las etapas de la vida por el aporte de calcio.

Alergia e intolerancia

Por otra parte, el documento aclara también las diferencias entre la alergia y la intolerancia a la leche. En este sentido, explica que la alergia a la leche de vaca, provocada por la proteína que contiene, sólo afecta a los bebés y casi el 70 por ciento de los afectados consiguen tolerarla antes de los dos años. A partir de esta edad, “apenas” se dan casos de alergia a la leche.

No obstante, la intolerancia a la lactosa se manifiesta durante el proceso digestivo cuando se consume leche y, aunque puede darse en cualquier edad, se desarrolla habitualmente a partir de los cinco años.

Y es que, las personas con intolerancia a la lactosa, contrariamente a lo que se cree, sí que pueden consumir determinados productos lácteos, como el queso curado o semicurado, ya que carecen o tienen muy poca cantidad de lactosa. Lo mismo ocurre con el yogur y otras leches fermentadas, que contienen menos cantidad de lactosa que la leche.

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¿Intolerancia a la lactosa? Toma yogur

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La ingesta de yogur mejora la digestión de la lactosa en individuos con intolerancia a la misma, aunque se hace necesario proporcionar pautas específicas y asesorar a este colectivo respecto al consumo de este producto, valorando cada caso de forma individualizada. Así lo señala la profesora titular de Nutrición y Directora del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de Universidad Complutense de Madrid, Ana M. López Sobalerm, durante el XVI Foro Nacional de la Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética (ADENYD).

La experta explica que la falta de consumo de lácteos “compromete la calidad de la dieta y aumenta el riesgo de no cubrir las cantidades diarias recomendadas de ciertos nutrientes“. En el caso del yogur y las leches fermentadas, debido al proceso de elaboración y a la propia fermentación bacteriana, disminuye el contenido en lactosa, y se acidifica el medio, lo que “mejora la biodisponibilidad” de minerales como el calcio, el fósforo, o el magnesio, e incluso se incrementa el contenido de vitaminas como los folatos.

Los lácteos son alimentos valiosos desde el punto de vista nutricional, tanto por la cantidad de nutrientes que proporcionan como por su calidad. Más allá de ser conocidos por su importancia como fuente de proteínas de alto valor biológico y de ser fuente del calcio más biodisponible, contienen también vitaminas como A, D y Vitaminas del grupo B, y minerales como el fósforo o el magnesio, entre otros nutrientes.

En palabras de López Sobaler, el consumo aconsejado de lácteos es de dos o tres raciones diarias en la población general, y de una más (tres o cuatro raciones/día) en mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, adolescentes, deportistas y ancianos, “porque tienen unas necesidades mayores de calcio y otros nutrientes”.

Los estudios realizados en España indican que un porcentaje elevado de la población no alcanza este consumo aconsejado. En mujeres de 17 a 60 años españolas se observa que un 56 por ciento no alcanza el consumo mínimo aconsejado de lácteos, y más aún, en el subgrupo de mujeres de 45 a 60 años, en las que se aconsejan al menos tres raciones al día, el 75 por ciento presenta un consumo insuficiente.

En escolares de 7 a 16 años se observa un consumo medio de 2,4 y 2 raciones por día, y un 59 por ciento no consume al menos dos raciones diarias. Se ha demostrado que el yogur puede ser una “estrategia adecuada para cubrir las necesidades de calcio en niños”, más aún en aquellos que presentan mal digestión a la lactosa, debido a la alta aceptación hacia este alimento, que puede consumirse en diferentes momentos del día.

Además, “se ha comprobado su utilidad en la alimentación de niños pequeños con diarrea aguda y malabsorción de hidratos de carbono”, ha comentado el pediatra de la Unidad de Nutrición Clínica del Hospital 12 de Octubre de Madrid, José Manuel Moreno Villares.

La prevalencia de intolerancia a la lactosa es un problema común, que afecta a entre el 7 y el 20 por ciento de la población caucásica europea. En España, se estima una prevalencia de entre el 35 y el 40 por ciento de la población adulta y sus síntomas incluyen diarrea, dolor abdominal y flatulencia tras su ingesta. Las personas con algún grado de intolerancia a la lactosa, suelen rechazar el consumo de leche y sus derivados.

Asimismo, en un estudio en niños españoles de 8 a 13 años, se comprobó que aquellos que habían recibido un diagnóstico de intolerancia a la lactosa consumían menos lácteos, y tenían menor ingesta de calcio que los niños sin intolerancia. En el subgrupo de niñas, la estatura era significativamente menor, lo que podría estar condicionado por la menor ingesta de calcio.

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